No pudo aguantarse el padre Alberto Cutié

En una playa de Miami, el padre Alberto Cutié fue sorprendido infrangati cuando besaba y manoseaba las partes íntimas de una joven.
 
Este sacerdote es un personaje público muy famoso en Miami. Además de ser párroco de una iglesia, es director de una emisora católica, tiene un programa televisivo, en el periódico El Nuevo Herald escribe una sección diaria de consultas sobre temas no precisamente religiosos.
 
Consultado sobre este "desliz", respondió que durante más de 20 años no tuvo relaciones sexuales, hasta que se enamoró como cualquier persona. Dijo que renunciaría al sacerdocio, aunque hasta hoy, lunes 11 de mayo de 2009, todavía no ha hecho oficial su solicitud.
 
Los administradores de la iglesia católica no aceptan que sus sacerdotes renuncien al celibato; los quieren castos completamente y hasta su muerte.
 
La pregunta del millón es: ¿existirán sacerdotes castos? Si fuera cierto. ¿En qué porcentaje?
 
Si los seres humanos fuimos dotados precisamente por Dios, de órganos sexuales y por tanto, de libido, entonces, ¿por qué la iglesia católica (no la religión católica),  actúa en contradicción a los deseos de Supremo Hacedor?
 
La respuesta hay que encontrarla en las causas económicas.
 
Si la iglesia católica autorizara que los sacerdotes contrajeran nupcias y subsecuentemente tuvieran hijos, el sacerdocio se convertiría en una actividad asalariada o remunerada para permitirles sostener a su familia. De ser así, el Vaticano no podría por mucho tiempo,sostener el financiamiento de su abultada planilla de pagos a lo largo y ancho del mundo donde tiene desplegados miles de iglesias con sus respectivos sacerdotes.  Este nuevo régimen, significaría un pronto derrumbe y la virtual desaparición de la iglesia católica, con sus intrincadas consecuencias para unos y para otros, entre estos, para aquellas personas que buscan en la iglesia, un momento de reflexión, apoyo espiritual, esperanza y quizás hasta la solución a sus problemas materiales.
 
Las malas lenguas dicen que la riqueza material de la iglesia católica es inmensa: en joyas, dinero, bienes inmuebles y empresas industriales. Todo este poderío económico acumulándose día tras día, rápidamente tendría que ser desviado para pagar sueldos y beneficios sociales a sus sacerdotes asalariados.
 
Si Ud. señor lector alguna vez visitó  un Retiro de sacerdotes ancianos, habrá sentido una inmensa pena por la soledad en la que transcurren sus últimos días de vida.  Es que no bastan los rezos para llenar un vacío. Dios mismo nos dice. "amaos los unos a los otros".  Amar, también significa, pues, realizarse como hombre, formando una familia a quienes habremos de amar en primera instancia, antes que a los demás.
 
 
El caso del padre Alberto Cutié no es el único; son miles los casos de sacerdotes "pecadores" que se denuncian  hoy por hoy, cada  vez más frecuentemente.
 
El año 2003 – en Roboré – mi persona solía asistir al karaoke con un joven cura, quien un día, me confesó que efectivamente tenía sus doncellas en ciertos pueblitos aledaños a donde se trasladaba en su motocicleta. Al preguntarle del por qué no renunciaba al sacerdocio para dedicarse a otra actividad, me respondió que lo haría si tuviera una fuente de trabajo para poder subsistir, entretanto, no tenía más opción que celebrar misas, realizar bautizos, despedir a los muertos y consolar a los feligreses, pero, esta situación le obligaba al mismo tiempo, a renunciar al matrimonio.  Con seguridad que este sacerdote, tiene un amor secreto y quizás ni ella lo sepa.  Su sotana le impone guardar silencio, amar en silencio, desear en silencio y sufrir en silencio, al no poder desposarla y tener hijos como cualquier ciudadano. 
 
Abrazar la carrera sacerdotal con semejante restricción biológica y de paso, renunciar a formar una familia propia, es simplemente condenarse a morir en vida, porque el único sentido por el que vale la pena verdaderamente existir, es el amor: amar y ser amado, el resto de los placeres, como el dinero y el sexo, son únicamente complementos. Renunciar  al amor ,es un extremo que contradice a la filosofía cristiana que entre otros preceptos, nos manda a amar y ser amado, con los cinco sentidos.
 
 Cada vez hay menos concurrencia a las iglesias para dejar sus limosnas o hacer rezar a sus muertos; es decir, cada vez son menos los ingresos económicos para la iglesia católica que además, confronta competencias con una variedad de sectas.  En Bolivia como en muchos otros países, la religión católica dejó ser la religión oficial del  Estado y con esto también mermó su influencia, una medida como la de aceptar oficialmente el matrimonio sacerdotal, devendría en su segura desaparición.
 
Ahora bien, los sacerdotes “pecadores”, ¿son el reflejo de la crisis de valores de la sociedad, o por el contrario, es un despertar a la realidad material y objetiva, de las supuestas falsas premisas en los que se funda parte de su doctrina, al imponer u obligar a sus sacerdotes virtualmente a castrarse?
 
Por otro lado,  más frecuentemente recibimos noticias de sacerdotes que comenten delitos sexuales.  Tales manifestaciones de las debilidades humanas alinterior del sacerdocio y que les obliga o induce a este tipo de comportamiento, es un timbre de alarma de antiquísima data para los jerarcas del Vaticano. Hoy por hoy, cuando la civilización se encuentra más avanzada y las personas parecieran ser más materialistas, la iglesia,  con seguridad que introducirá paulatinas reformas que acompañen a la evolución de la mentalidad de sus súbditos, quienes todavía se aferran a la creencia sobre la existencia de Dios.