LA CARTA DE LA ESPOSA DEL GUERRILLERO ALEJANDRO, DE NACIONALIDAD PERUANA

Restituto José Cabrera Flores, era el nombre del peruano alias Alejandro. En un post anterior detallé los pormenores de su muerte en el Río Frías, el 3 de febrero de 1967. Su estatura de 1,90 mts. impresionaba de sobremanera a los soldados bolivianos. Los seres humanos tenemos variadas facetas en nuestra personalidad y en el caso de Alejandro y por el contenido de la carta que le remite su esposa, se interpreta que fue un padre amoroso con sus dos hijos y con su esposa.  La carta junto a otras, fue encontrada en una de las cuevas de Ñancahuazú en el mes de agosto – 67. Con esta premisa, a continuación transcribo inextenso – excepto dos palabras ilegibles – de la carta que la esposa de Alejandro, le remitiera:

 

DOCUMENTO No. 8

Tres hojas de un manuscrito dirigido a Alejandro

(Lo anterior es el encabezamiento registrado por el Departamento II (inteligencia), del Comando de Ejército)

 

ALEJANDRO

Querido esposo.

Estoy muy contenta al poderte hacer estas líneas.

Por aquí todos muy bien pero extrañándote mucho.

La fiesta de cumpleaños de tu hijo se la hicimos exactamente como tu querías. Vinieron muchos amiguitos y te puede imaginar lo contento que él estaba atendiéndolos a todos. El patio se lo adornamos con globos y la piñata y les pusimos unas mesitas con sus sillas. Mami consiguió que vinieran el mago y un hombre que trabaja con unos látigos que hacían una bulla tremenda pero para ellos todo eso era una cosa maravillosa.

La mamá trabajó muchísimo fue la que organizó todo. Fue con los niños a comprar todas las cosas para la fiesta, hizo unos paqueticos preciosos de……….. que el niño te nía que entregar a los amiguitos cuando llegaron y sobre esto hay una cosa muy cómica, se le practicó para que se lo hiciera de una forma y cuando llegó el momento preciso lo hizo como él quiso.

Aquí los tengo a los dos me tiene loca pues quieren escribirte y además me están diciendo las coas que te tengo que decir.

Tu hijo mayor sigue tan aplicado como siempre ahora antes de las vacaciones tiene sus primeros exámenes y saca en todo excelente, él dice que es más que excelente porque le dieron una E con una estrella. Tiene delirio con la lectura todos los anuncios los lee y el periódico las letyras en grande y con el dictado es lo mismo escribe todo lo que lo le dicto yo me quedo asombrada cómo ha aprendido en tan poco tiempo. El otro sigue con su carácter igual muy intranquilo pero muy inteligente y sobre todo muy cariñoso, a él todo el mundo lo quiere.

El día 24 tu mamá como…….en casa, se quedó a dormir para esto como siempre fue emocionante y ellos estaban muy contentos.

Los de aquí te mandan muchos besos y recuerdos. El …….. amigo de nosotros siempre están aquí, ellos son de los más buenos siempre muy preocupados por los niños y por mí la verdad que son como verdaderos familiares de uno.

Bueno lo único que deseo es que te encuentres……………bien y que siempre pienses mucho en tus hijos y en mí que al igual nosotros lo hacemos.

No te olvida y te quiere

Tu esposa.

PAPÁ: TE PROMETO QUE VENGAS PRONTO ESTOY ESTUDIANDO MUCHO,.

TODO LO QUE ME DICES EN TU CARTA LO VOY HACER.

————————————————————————————————————– Al publicar   continuación y escaneado la primera página de las tres, cumplo con mi deber de alertar a la familia de este valeroso guerrillero, que les haré llegar las tres páginas (focopiadas por supuesto ya que los originales se encuentran en poder de las FF.AA.), en tanto y en cuanto prueben ser efectivamente su familia, por ejemplo, remitiéndome algún escrito de la esposa de Alejandro, cuyos rasgos deberán similares a las que se observan en su carta. Esta es la primera página citada: Imagen

JULIO DAGNINO PACHECO EL ENLACE PERUANO.

Julio Dagnino Pacheco: De nacionalidad peruana, nombrado en el diario del Che con el alias de Sánchez, apodado también como Pedro, Sebastián, Luis Oliver, Gabriel, Juan, Martha Rosa y Felipe. Posiblemente desde antes de la llegada del Che a Bolivia, venía recolectando en la ciudad de La Paz, armamento para la guerrilla peruana. Su jefe inmediato era Juan Pablo Chang Navarro, alias el Chino, quien se presentó en Ñancahuazu donde fue convencido por el Che para que luchara primero en Bolivia a modo de entrenamiento, para después replicarlo en el Perú. Con esta decisión, el Chino retornó al Peru y poco después se incorporó definitivamente a la guerrilla boliviana y su enlace “Sánchez”, pasó a prestar sus servicios para esta causa.

En abril de 1963 viajó al Chapare y Guayaramerín acompañado de varios cubanos. En julio del mismo año se trasladó a Reyes, posteriormente a Ayacucho (Perú), con el objeto de hacer un reconocimiento de las condiciones ambientales para abrir posibles frentes guerrilleros. En diciembre de 1966 se trasladó junto a Tania a Ñancahuazú donde recibió la misión de permanecer en La Paz como Encargado de Transportes y principal suministrador de dineros enviados de Cuba. Utilizó doce domicilios para almacenar equipo de campaña, armamento, radios, etc. Recibió entrenamiento en labores de espionaje, sabotaje y seguimiento; Tania fue uno de sus instructores. Trabajó a órdenes de Rodolfo Saldaña haciendole entrega de distintas sumas de dinero. Informó que una primera partida de 20 mil dólares le hizo entrega en la “Plaza del Periodista” de la ciudad de La Paz

Integró la guerrilla rural del Perú y finalmente fue detenido en marzo de 1968 con 30 mil dólares en su poder. No se conocen datos sobre las circunstancias y menos cómo el servicio de inteligencia del Estado, se informó para proceder a su captura. Declaró que tenía guardado en la casa de un miembro del PCB, otra partida de dinero y que para recogerlo, debía hacerle entrega a su poseedor, de cierto objeto como señal de autenticidad de la persona receptora de la caja donde se guardaba el dinero. El custiodo era un miembro del PCB quien desconocía su contenido.

Delató a los principales componentes de la red urbana, entre ellos a Rodolfo Saldaña, Humberto Vásquez, Roberto Moreira, Luis Saldaña, Mario Monje, Loyola Guzmán, Hugo Bleisnher, Félix Arancibia, Humberto Rhea y Ramiro Reynaga.

Según el escritor Humberto Vázquez Viaña, hermano del guerrillero Jorge (alias el Loro), Rodolfo Saldaña fue el jefe de la red urbana de la guerrilla y que eludió sus responsabilidades como tal, sin embargo, ante los cubanos, se mostró como uno de los más fieles integrantes de la red. Cuando fue canjeado por los rehenes norteamericanos, viajó a Cuba donde permaneció hasta el día de su muerte.

En la fotografia que se expone de Rodolfo Saldaña, advertirá el lector que la autoridad militar correspondiente, con su puño y letra indica que fue canjeado por los rehenes norteamericanos capturados por los guerrilleros de Teoponte, el año 1970.

“Sánchez”, tiempo después, fue dejado en libertad y retornó a su país. Fue él, uno de los raros miembros de la red urbana que puso todo su empeño para cumplir con sus responsabilidades, pero que no pudieron cumplir porque no existía la manera de tomar contacto con la guerrilla porque todos los caminos de ingreso se encontraban bloqueados y aún cuando no lo estuvieran, la guerrilla deambulaba por ese inmenso territorio sin medios de comunicación inalámbricos para conectarse cuando menos con algún miembro de la red urbana.dinero para la guerrillaJulio Dagnino PachecoRodolfo Saldaña alias Saul

LA BIBLIOTECA Y ARCHIVOS DEL COMANDANTE CHE GUEVARA

TERCER ENCUENTRO LATINOAMERICANO DE BIBLIOTECARIOS, ARCHIVISTAS Y MUSEÓLOGOS (EBAM 2011)

 TÍTULO DE LA PONENCIA:       La biblioteca y archivos de campaña del Comandante Che Guevara.

AUTOR DE LA PONENCIA:       Diego Martínez Estévez

Ciudad y País                      :        Cochabamba – Bolivia

Filiación institucional           :     Fuerzas Armadas de Bolivia

Correo electrónico               :      martinezestevez@hotmail.com

Sitio web                              :        https://martinezestevez.wordpress.com

RESUMEN DE LA PONENCIA

El Che Guevara, desde temprana edad fue adquiriendo el hábito a la lectura que sería determinante para moldear su personalidad y orientación ideológica, por tanto, su praxis política que desembocaría en su lucha revolucionaria en Cuba, El Congo y Bolivia.

Sus vivencias las tradujo en muchos escritos, entre ellos sus diarios de campaña y otras publicaciones.

En cuanto a su perfil de lector, su pequeño ejército guerrillero en Bolivia llegó a contar con una biblioteca de campaña compuesta de unos 400 ejemplares obtenidos por Pombo y Tuma y alguna bibliografía traída desde México y Argentina, posiblemente por otros guerrilleros extranjeros que por diversas rutas, fueron incorporándose a la causa boliviana.

La presente ponencia muestra una parte del inventario de libros levantado por una unidad militar que incursionó en los campamentos y halló entre otras pertenencias, muchísimos libros. También se expone el inventario levantado por el propio Guevara de una parte de los libros que esperaba leer y que en parte los fue leyendo y fue registrando en su Cuaderno de Citas, ciertos párrafos que consideraba importantes. En total transcribió  en este cuaderno 88 párrafos y algunos de esos fragmentos ustedes lo pueden apreciar en la pantalla.

Otra particularidad del Che que esta ponencia busca relievar, es la función que de archivista de la guerrilla desempeñó, ya que cuando fue capturado, encontraron en su mochila, 88 piezas documentales.

Acerca del Cuaderno de Poesías también encontrado en su mochila, esta ponencia pretende demostrar que El Che transcribió únicamente tres poesías en su cuadernillo de 50 páginas y no 69, como las que aparecen en el libro titulado “EL Cuaderno Verde del Che”.

Finalmente el ponente sugiere que los bibliotecarios presentes en este congreso y cualquier otra persona interesada, instalen en algún lugar apropiado, LA BIBLIOTECA DE CAMPAÑA DEL COMANDANTE CHE GUEVARA, basándose en  la lista de los libros que registró El Che, en el inventario levantando por las patrullas militares y las provenientes de otras fuentes que el ponente durante su exposición les informará.

PALABRA CLAVE: Comandante

 

LA BIBLIOTECA Y ARCHIVOS DE CAMPAÑA DEL COMANDANTE CHE GUEVARA

Como es de conocimiento general, El Che Guevara tenía variadas facetas; una de ellas era el de ser  un lector compulsivo. Este atributo no es casual y se le atribuye en parte a su enfermedad de asma que lo adquirió desde niño.

EL Che niño era hiperactivo; le gustaban los deportes, en particular el futbol; pero, como frecuentemente era atacado por el asma, se veía obligado a reposar en cama donde comenzó a adquirir el hábito por la lectura, con obras que en particular su madre le procuraba en su propósito de inculcarle valores humanos de suma utilidad que sostenidamente fueron forjando la personalidad y cultura en general del futuro adalid revolucionario. Su mal no fue  obstáculo para que no dejara su deporte preferido; mientras jugaba, uno de sus enfermeros improvisados y con una mascarilla de oxígeno en mano, se desplazaba por los bordes de la cancha  acompañando los correteos de  Ernesto para insuflarle sus pulmones cuando lo requiriese.

Jamás se dejó vencer por su enfermedad y lo combatió sañudamente realizando actividades físicas extremas. Años más tarde, en su vida de guerrillero, su tenacidad para vencer un sinfín de adversidades como el hambre, la sed y el frio,  se hizo más evidente cuando sometía al mismo tratamiento  espartano a sus hombres. Como su disciplina integral ya estaba modelada, nunca dejó de escribir sus vivencias y de preservar en archivos, los documentos elaborados en sus diversas campañas militares en las que participó.

Uno de los matices de su afán por difundir sus ideas  y dejar constancia de sus actividades revolucionarias, se hizo más evidente cuando el Ejército de Liberación de Cuba fue consolidando su organización y defensa de Sierra Maestra. El Che, en esa montaña, logró montar una imprenta destinada a la publicación de sus boletines de guerra y a la par, de difundir sus propias consideraciones sobre la marcha del proceso revolucionario cubano. También llegó a contar con una radio emisora para dar a conocer los acontecimientos guerreros, mandar o recibir órdenes en clave y por supuesto, como canal para echar por tierra la contra propaganda gubernamental.

Reitero que El Che era el más interesado para que los documentos guerrilleros  se los preservara cuidadosamente. Entre muchos escritos suyos, hace poco se publicó su Diario de Campaña que escribiera en Sierra Maestra y más antes, se  publicó su  libro titulado. “Pasajes revolucionarios: Congo”, basado en su Diario de Campaña que escribiera en aquél país.

Vertido tan ligero esbozo sobre el perfil del Che, en  este caso, como una persona interesada en registrar en documentos y otros instrumentos sobre aquellas actividades suyas y de su entorno que consideraba como importantes, veamos a continuación, la situación de los archivos guerrilleros que se generaron a partir de su llegada a Bolivia y hasta su muerte.

Los primeros futuros guerrilleros que llegaron a Bolivia fueron los cubanos Pombo y Tuma, compañeros inseparables del Che, en Sierra Maestra y recientemente en El Congo. Arribaron a La Paz a mediados de julio de 1966 y de inmediato procedieron a tomar contacto con militantes del Partido Comunista de Bolivia a objeto de  organizar la red urbana de la guerrilla. Además de estas tareas, ambos cubanos, sabedores de la vocación de lectura de su Comandante Che Guevara, se enfrascaron en la compra de libros usados que por entonces se expendían en los kioscos instalados en la avenida  Montes de la ciudad de La Paz. Lograron reunir alrededor de 400 libros que en el mes de noviembre de ese año – 1966, fueron transportados hasta  la zona guerrillera, más propiamente, al campamento guerrillero denominado por ellos como “Central”.  En este punto instalaron su biblioteca de campaña que serviría además, como instrumento  didáctico para la formación ideológica y política de los guerrilleros, considerados como los futuros líderes de la revolución socialista boliviana y de otros países, ya que en sus filas se contaban con cubanos, argentinos, peruanos y bolivianos.

Pero, más de uno se preguntará: ¿dónde fueron a parar ese gran lote de libros?

Pues, resulta que debido a la delación de dos nuevos  prisioneros – el argentino Ciro Bustos y el francés Regis Debray capturados el 19 de abril – el ejército supo de la existencia de depósitos ocultos en los campamentos guerrilleros que en principio las tropas militares no fueron en su búsqueda, sino, cuando otros guerrilleros  – los bolivianos Eusebio y Chingolo – desertaron el 9 de julio. Chingolo explicó  con mayor detalle la ubicación y el contenido de aquellos depósitos.

Con tan valiosa información y recurriendo nuevamente a Ciro Bustos, éste procedió a graficar en el mapa, la posible ubicación de dichos depósitos. De este modo, dos patrullas, guiadas respectivamente por Chingolo y Eusebio, ingresaron a los campamentos guerrilleros abandonados.

En uno de los depósitos hallaron muchísimos libros, cuya parte del inventario levantado por las unidades participantes,  pueden verlos en pantalla.

Todos estos libros fueron evacuados al Comando de la Cuarta División asentada en Camiri y en uno de los ambientes se montó una biblioteca con estos libros y otros.

El año 1984, mi persona llegó a conocer esa biblioteca, cuyos libros casi en su totalidad provenían de las cuevas guerrilleras. Constaté que eran los mismos libros encontrados porque los cotejé con el inventario levantado por entonces. Volví destinado a este Comando el año 1996 y los libros, todos sin excepción, habían desaparecido. Tal descuido se debe a que las FF.AA. no cuentan con bibliotecarios y archivistas profesionales para su administración y custodia permanente. Además que las instalaciones militares tampoco disponen de locales destinados exclusivamente para una biblioteca y menos para el archivos de los millares de documentos que se procesan en cada gestión.

Ahora bien. Para mejor prueba de la existencia de la biblioteca de campaña del Comandante Che Guevara, a continuación, ustedes pueden apreciar en la pantalla, la primera página del inventario de los libros de la guerrilla, levantadas por el puño y letra del Che Guevara. Reconozcan su letra, es del propio Guevara.

Algunos se preguntarán: ¿Por qué el Che Guevara, siendo Comandante y atingido con tantas preocupaciones que implican encontrarse en plena guerra, se dio a la tarea personal de levantar el tedioso trabajo de registrar los títulos de esos libros? 

La respuesta pareciera radicar en que el único intelectual en las filas guerrilleras era el Che y por tanto, se dio a esta y muchas tareas a lo largo de su vida de guerrillero en Bolivia y fuera de él. Cuando arribó a su campamento guerrillero en noviembre de 1967, faccionó para él, un programa de lecturas de todos esos libros. Esperaba leer 19 libros por mes que no llegó a cumplir porque más temprano que tarde se vio obligado a abandonar sus campamentos, llevando consigo y en las mochilas de sus compañeros, únicamente algunos libros.

Además de la lectura que también inculcaba entre sus hombres y como bien sabemos, escribió su Diario de Campaña, sin embargo, no fue este, el único documento que escribió. Están también las Fojas de Concepto de su personal donde registraba sus capacidades combativas y políticas, luego, su Cuaderno de Citas donde transcribía ciertos párrafos de libros de autores socialistas que le interesaban. Parte de las 88 citas que transcribió, lo pueden ver en la pantalla.

Este y otros antecedentes desplegadas en otras tierras también fuera de Bolivia, lo perfilan asimismo como un historiador que deja en testimonio documental, su larga  lucha revolucionaria emprendida, para conocimiento y ejemplo de las futuras generaciones.

Pero hay algo más en la faceta de este singular personaje.

No fue únicamente historiador, sino también, un celoso archivista, guardián de los documentos guerrilleros.

La razón que lo llevó a decidir custodiar personalmente los documentos comprometedores de la guerrilla, sucedió el 5 de abril de 1967, cuando en la  primera incursión del ejército realizada al Campamento Central, encontró entre los arbustos una fotografía de él, todavía sin barba y también hallaron el Diario del cubano Braulio. Cuando El Che se informó de este descuido anunciado por las radioemisoras nacionales, decidió centralizar  en su mochila los Diarios de Campaña de todos sus compañeros, además de otros documentos de suma importancia.

De este modo,  la patrulla que lo capturó y revisó su mochila aquel 7 de octubre, se encontró con toda una caja de pandora. Halló en su interior nada menos que 108 piezas documentales.

El inventario de ese hallazgo, lo pueden también apreciar en la pantalla.

Entre los más importantes se encuentran su Diario de Campaña, los Diarios de algunos de sus compañeros, su Cuaderno de Citas bibliográficas y su Cuaderno donde registraba las capacidades de su personal y además, su Cuaderno de Poesías.

En cuanto a su Cuaderno de Poesías. Es un cuaderno del tamaño de la mitad del papel tamaño oficio, consta de 50 páginas donde llegó a transcribir, únicamente 3 poesías y no 69 como refiere el prologuista de esta antología, el señor Paco Ignacio Taibo II. De haber El Che transcrito 69 poesías, hubiera tenido que utilizar dos cuadernos para semejante cantidad.

Lo que estoy pretendiendo decirles, es que el señor Paco Ignacio Taibo II, autor de la publicación de esa obra, cuya tapa del libro en cuestión se observa en pantalla,  es falso, ya que en todo el inventario de documentos que se encontró en los depósitos guerrilleros y en la mochila del Che y en el resto de las mochilas de los demás guerrilleros, no existe otro cuaderno o papel suelto donde El Che hubiera también transcrito otra cantidad mayor, aparte de esas tres únicas piezas poéticas, que se las muestro en la pantalla.

Como podrán apreciar, las tres únicas piezas abarcan un total de diez páginas y el resto de las 40 páginas  se encuentran vacías  y ustedes pueden constatar este hecho  si se dirigen al Archivo Histórico de las FF.AA. de Bolivia que se encuentra en la ciudad de La Paz.

El autor afirma que alguien – el año 2006 –  le hizo entrega de un legajo de fotocopias de esas supuestas 69 poesías. Sin embargo, para demostrar la autenticidad de los mismos, considero que este señor debía introducir en su obra, cuando menos unas diez piezas escaneadas de los originales, es decir, de las escritas con puño y letra del Che Guevara.

Señoras y señores. Alrededor de la figura del Che, se han escrito muchas verdades; pero, también muchísimas medias verdades y muchísimas mentiras, buscando por lo general, finalidades mercantilistas. En el caso del supuesto libro de poesías atribuida al Che, ya se lo comercializa en Bolivia, al costo de 11 dólares.

Por lo expresado. Al no existir en ningún archivo militar de las FF.AA. bolivianas el registro de esas 69 poesías publicadas en el libro de Paco Ignacio Taibo II,  se pone al desnudo o al descubierto, una nueva mentira, publicada en relación a los actos acometidos a lo largo de su vida, por mítico guerrillero Ernesto Che Guevara.

Ya Napoleón, había manifestado indicando: “Me hacen ganar muchas batallas en las que jamás participé”.

Mayores argumentos acerca de las supuestas 69 poesías transcritas por El Che, lo podrán leer en mi blog: https://martinezestevez.wordpress.com, haciendo click en la categoría de: GUERRILLAS DEL CHE GUEVARA.

Ahora. Retomemos el caso de los archivos de la guerrilla del Che.

Toda cuanto se ha podido rescatar de la documentación elaborada tanto por las FF.AA. bolivianas y por la guerrilla, caben en una gaveta metálica de cuatro compartimentos. A .lo largo del tiempo y desde el mismo año de 1967, fueron siendo hurtados, extraviados y hasta destruidos, miles de páginas; también desaparecieron trofeos de guerra y es el caso del material quirúrgico arrebatado a la guerrilla en el combate de Morocos; este instrumento se encontraba expuesto en una vitrina sin seguro, allá en Camiri, en el Cuartel del Comando de la Cuarta División.

 

En ese mismo cuartel desde donde se dirigieron las operaciones anti guerrilleras, fue habilitado un ambiente destinado al depósito de documentos aparentemente sin importancia gestionaría y menos histórica. Este ambiente se hallaba ubicado al lado de un mingitorio y entre ese verdadero montículo de papeles elaborados desde los tiempos de la Guerra del Chaco (1932 -1935), encontré  – digamos buceando – una apreciable cantidad de documentos elaborados por los militares, a lo largo de la campaña antiguerrillera de 1967.

 

Afortunadamente toda esa documentación en peligro de continuar siendo destruido, fue trasladado a otro ambiente donde por fin – el año 1995 – se organizó el Archivo del Comando de la Cuarta División, al mando de un oficial quien sin el aval de un  conocimiento científico  y muñido de su mera iniciativa, hizo cuanto pudo para clasificar los documentos y colocarlos en su anaquel de destino.

 

Hasta el año 2000 inclusive, la administración documental militar, desde el Ministerio de Defensa hasta el cuartel más pequeño, no disponía con un reglamento basado en principios archivísticos. Ese caos de desorden bibliotecario y documental, llegó a su fin, al menos en el Ministerio de Defensa y en el Archivo Histórico de las FF.AA.,  que hoy por hoy se han convertido en instalaciones didácticas donde acuden a realizar sus pasantías los alumnos de la Carrera de Historia y de Bibliotecología y Archivística, de la universidad Mayor de San Andrés. Esa labor de reordenamiento administrativo en el Ministerio de Defensa fue acometido personalmente por el Historiador Luis Oporto, organizador de este tercer encuentro latinoamericano.

 

En cuanto a la profunda reestructuración introducida en el ahora denominado “Archivo Histórico de las FF.AA”, incluido su respectivo reglamento de obligatorio cumplimiento en todo el ámbito de la institución militar para la administración documental, fue obra del Coronel Simón Orellana, historiador profesional, cuya tesis de licenciatura permitió virtualmente salvar de su sostenida destrucción y hasta hurto, de la enorme cantidad de documentación que año tras año se procesa a lo largo y ancho del territorio boliviano donde se encuentran desplegados los cuarteles militares.

 

Lo que le hace y gran falta a las FF.AA., es el de contar con historiadores, bibliotecólogos y archivistas militares, científicamente preparados en estos campos.

 

Casi al finalizar esta ponencia debo decirles que los guerrilleros de 1967, escribieron cartas a sus seres queridos que jamás pudieron llegar a sus destinos. Esto, porque el cartero – en este caso el francés Regis Debray  y junto al argentino Ciro Bustos – no lograron salir del cerco militar tendido en la primera semana de abril de 1967 y tuvieron que retornar junto a un grupo grande de guerrilleros al mando del Che, a sus campamentos. Las cartas esas que la mayoría llevaban la fecha del 24 de marzo, se guardaron en uno de los depósitos y otras, se los encontró en la mochila del Comandante Guevara.

 

Una de esas cartas que recién hace tres semanas  me percaté que existía, es la carta de Tania la guerrillera para su amado Ulises. No lleva fecha alguna; pero sin duda la escribió en uno de esos días de marzo – 67.

 

La carta es de Tania, porque en la guerrilla no había otra mujer más que ella y el novio de Tania, tiene el pseudónimo de Ulises y es  a él, a quien estaba dirigida esa misiva.

 

Vean en la pantalla, son  dos de las cuatro páginas que escribió Aydeé Tamara Bunke Bider, para su amado, el cubano Dámaso Lescaille, alias Ulises Estrada. La foto que observan es de Tania.

 

Ya me imagino la sorpresa cargada de recuerdos que le traerá a Ulises, cuando éste se informe que su novia y desde las entrañas del territorio boliviano, le escribió una carta amorosa.

 

Cuando murió Tania, su cadáver fue encontrado atascado en una piedra, a un kilómetro más abajo del punto donde ella más nueve compañeros cayeron en una emboscada. Tenía aferrada en una mano la oreja de una pequeña olla de fierro enlosado de color azul y en cuyo interior guardaba su ración de arroz que había cocinado para ella un día antes de su muerte. No le encontraron ninguna herida más que en su brazo derecho, además de un proyectil que le perforó la mochila y fue a impactar cerca a la cola del disparador de su pequeña pistola que lo tenía guardado en esa bolsa.  Esa única ligera herida y que fuera constatada por la patrulla, hace presumir que murió ahogada.

 

 

Distinguidos presentes. Aprovecho esta importante reunión para sugerir en particular a los bibliotecarios, que en alguna instalación de su entorno, creen la BIBLIOTECA DEL COMANDANTE CHE GUEVARA, con los libros que él leía y se propuso leer allá en Ñancahuazú y también en otras partes del mundo. A fin de coadyuvar en este noble propósito, dejaré a su disposición una lista de libros que transcribí del inventario que levantó el propio Che Guevara, el que levantó el ejército (que lamentablemente solo pude escanear una página) y las rescatadas también de otras fuentes que publicaron títulos de libros atribuidos a la biblioteca de campaña del guerrillero.

 

Señores Archivistas. Uds., mejor que nadie comprenden la extraordinaria importancia de su labor. Los archivos son parte esencial de los instrumentos de información de todo país, ya que su contenido está expresando el desarrollo histórico de los pueblos o de alguna institución en particular.  Por tanto, sirve para la administración de todo gobierno, es de suma importancia para la comunidad y el Estado, el desarrollo económico y social, para el científico – tecnológico, el fomento de la cultura y también para dar a luz,  a aquellos actos sublimes de entrega de la vida por una causa humana y/o social, desplegadas por hombres como Ernesto Che Guevara.

 

No menos importante podemos decir de los libros, que en este caso, forjaron el carácter, la personalidad y la sapiencia  de uno de los personajes más importantes de la historia universal.

 

EL Che, incluso para sus enemigos ideológicos, políticos y militares, dejó innumerables ejemplos de integridad, de disciplina, de espíritu de superación. Por tanto, ustedes, nosotros, todos, tenemos el deber moral y material de difundir su ejemplo por doquier y donde nos fuera oportuno darlos a conocer y que mejor en este caso, creando, lo reitero: LA BIBLIOTECA DEL COMANDANTE CHE GUEVARA.

 

Muchas gracias

.

 

 

 

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA:

 

 

“Ñancahuazú: Apuntes para la historia militar de Bolivia”. Diego Martínez Estévez.

 

http://museocheguevaraargentina.blogspot.com/2008/09/tania-la-guerrillera-argentina.html

 

CONTACTO DE TANIA CON CIRO BUSTOS

Plan de contacto con tania 1Plan de contacto con tania 2

(Extracto del libro: “La Campaña Militar contra el Che Guevara”; se publicará en el mes de febrero de 2013)

Recordemos que el Che, el 1ro. De enero de 1967, misionó a Tania a la Argentina, a objeto de tomar contacto con algunas personas (Jozami, Gelman y Stamponi), a quienes los había conocido en Cuba. Esperaba que éstos arribaran al campamento de Ñancahuazú a objeto de realizar coordinaciones para la apertura de un frente guerrillero en la Argentina y también para engrosar sus filas con elementos provenientes de ese país.

Otro de esos contactos fue Ciro Bustos, quien, a principios de loss años 60, se había graduado de Oficial, con la mención de “Oficial de Inteligencia”, en los campos de entrenamiento cubanos. Para entablar conversación con él, Tania recibió instrucciones por escrito y que se las puede leer en las tres hojas escaneadas que se adjuntan como prueba.

LA MUERTE DE “ALEJANDRO” (Restituto José Cabrera ´Flores)

Tres días antes de su muerte logró huir de la emboscada de Vado del Yeso.(Extracto del libro próximo a publicarse: LA CAMPAÑA MILITAR CONTRA EL CHE GUEVARA)

Como se recordará, la orden que recibió el teniente Arturo Doria Medina que fungía de Comandante de la Compañía Toledo, fue la de progresar por Río Ñancahuazú; pero, por alguna razón prefirió rastrillar por su afluente el Frías. Mala suerte para el peruano Alejandro que en su huida de la emboscada de Vado del Yeso, tomó esta dirección y avanzaba en dirección contraria al encuentro del Toledo, después de haber marchado 20 kilómetros posiblemente en su propósito de llegar a campamento Oso. Cuando apareció el peruano, los soldados acampaban y algunos se bañaban en el río; éstos últimos lo vieron y alertaron a la unidad. Negro trató de sustraerse de su vista y se mimetizó entre los árboles del cañadón de donde efectuó algunos disparos y en respuesta recibió un intenso fuego; se dejó ver y comenzó a agitar un trapo en señal de rendición; pero, el fuego continuaba y optó por levantar las manos y correr así, para refugiarse de los disparos.

Un testigo presencial, el cabo Villarroel nos relata de esta manera lo sucedido el 3 de septiembre:

” ..A los cinco minutos de marcha tuvimos un combate con los bandoleros guerrilleros donde murió heroicamente el guerrillero Médico Grande, de nacionalidad peruana.  Este hombre murió con varias balas en el cuerpo. Después de trabarnos un duro combate, se rindió con los brazos arriba botando el arma; pero, seguía corriendo río arriba y sin arma.  Mi teniente López me ordenó que lo agarrara y me fui corriendo detrás del guerrillero.

 A los pocos segundos la compañía abrió fuego por segunda vez y al guerrillero se arrodilló con las manos en alto. El soldado Oscar Salinas había bajado al río y le dije: cojudo dispare; entonces el soldado me obedeció y lo hirió en una muñeca. Prácticamente la compañía toda abrió media hora de fuego y no sabía qué hacer, si tenderme o agacharme, de todo me olvidé; estaba decidido a morir. Por segunda vez ordené al soldado que disparara, entonces me respondió: mi cabo, se ha trancado ml fusil; me fui corriendo a quitarle su fusil, el soldado no hizo ninguna resistencia. Extrayendo la vaina trancada y cargando nuevamente le metí dos tiros en el cuello[1].

Aun así, El Negro no expiraba. Otro sargento le disparó una ráfaga que no le alcanzó sus partes vitales, entonces un tercer sargento – sanitario de la compañía – lo remató con un tiro en la cabeza.

Alejandro era el peruano Restituto José Cabrera Flores de profesión cardiólogo. Vestía uniforme verde olivo; llevaba cinturón de lona con dos cargadores de carabina con 16 cartuchos y 5 de 7,65 mm, un encendedor, un cortaúñas, dos zapallos, cuatro limones y fruta de monte. Su cadáver fue evacuado y expuesto al público para luego ser enterrado en secreto en las proximidades del hospital de Chorety, área esta donde fueron enterrados millares de soldados caídos durante la Campaña del Chaco.


[1] Diario de campaña del sargento Francisco Villarroel.

EVO DICE QUE EL TRATADO 1904 ‘NO TRAJO PAZ’; CHILE REIVINDICA A SUS FFAA · la-razon.com

EVO DICE QUE EL TRATADO 1904 ‘NO TRAJO PAZ’; CHILE REIVINDICA A SUS FFAA · la-razon.com.

Cada gobierno boliviano a su turno, caía en la trampa de Chile que nos pasteaba con “negociaciones” para nuestra salida al mar. En cada acuerdo, siempre eludía ese tema tan trascendental y simultaneamente, el mapocho lograba arrancar a nuestros gobiernos otros acuerdos favorables a el, como el asfaltado de la carretera Patacamaya – Tambo Quemado, la de Oruro – Pisiga, el remodelado de la ferrovía La Paz – Charaña y los acuerdos comerciales siempre tan leoninos a nuestros intereses.

En el campo militar, en los años 90′, militares chilenos difundieron la doctrina de la “seguridad cooperativa” que algunos de sus pares bolivianos se adscribieron mediante sus artículos publicados en la “Revista militar” por simple excitismo profesional y otros por ingenuidad, porque al igual que los distintos gobiernos nacionales, cayeron en la trampa del mapocho, esta vez en el plano militar, pues, esa pretendida “seguridad cooperativa” buscaba en realidad una alianza militar alrededor de Chile, para defender militarmente el Estrecho de Magallanes y la  ruta hacia el Canal de Panamá y a los provenientes desde y hacia el continente asiático.  Ese gran despliegue militar combinado (con el otros Estados), fue ideado con el único propósito de asegurar el trafico comercial desde y hacia Chile contra potenciales enemigos que trataran de bloquearlos.  Obviamente que como “potenciales enemigos”, se estaban refiriendo a una eventual alianza entre Argentina y Perú. Una vez más y esta vez venida del cerebro de estrategas militares chilenos, buscaban con la consabida “seguridad cooperativa”, reeditar – y en plena guerra contra Chile el año 1879 –  la traición que el gobierno boliviano estuvo a punto de consumar y con la complicidad de Aniceto Arce, el rompimiento de la alianza militar   secreta con el Perú.

Afortunadamente, la difusión de las ideas chilenófilas  de la “seguridad cooperativa, al interior, especialmente en el ejército boliviano, fue sañudamente combatido por otros oficiales.

Otra tesis. Esta vez el de “La confianza mútua” entre las  FF.AA. de Bolivia y Chile, fue asimismo muy bien esgrimida por Chile para nuevamente marear la perdíz; es decir, seguir dilatando nuestra reivindicación marítima. Tal medida en el campo militar fue el apéndice de la diplomacia chilena del que los últimos gobiernos bolivianos incluso el del MAS, fueron presa fácil, extendiéndose a  nuestros distintos Comandantes en Jefe secundados por los Comandantes de Fuerza. Estos útimos fueron presa fácil o porque prefirieron callar antes que contradecir a los gobiernos de turno a quienes les debieron sus cargos o es que fueron presa fácil por su estrechéz intelectual que devino en ingenuidad.

 

 

BIBLIOTECA DE CAMPAÑA DEL COMANDANTE CHE GUEVARA

TERCER ENCUENTRO LATINOAMERICANO DE BIBLIOTECARIOS, ARCHIVISTAS Y MUSEÓLOGOS (EBAM 2011)

 TÍTULO DE LA PONENCIA:       La biblioteca y archivos de campaña del Comandante Che Guevara.

AUTOR DE LA PONENCIA:       Diego Martínez Estévez

Ciudad y País                      :        Cochabamba – Bolivia

Filiación institucional           :     Fuerzas Armadas de Bolivia

Correo electrónico               :      martinezestevez@hotmail.com

Sitio web                              :        https://martinezestevez.wordpress.com

RESUMEN DE LA PONENCIA

El Che Guevara, desde temprana edad fue adquiriendo el hábito a la lectura que sería determinante para moldear su personalidad y orientación ideológica, por tanto, su praxis política que desembocaría en su lucha revolucionaria en Cuba, El Congo y Bolivia.

Sus vivencias las tradujo en muchos escritos, entre ellos sus diarios de campaña y otras publicaciones.

En cuanto a su perfil de lector, su pequeño ejército guerrillero en Bolivia llegó a contar con una biblioteca de campaña compuesta de unos 400 ejemplares obtenidos por Pombo y Tuma y alguna bibliografía traída desde México y Argentina, posiblemente por otros guerrilleros extranjeros que por diversas rutas, fueron incorporándose a la causa boliviana.

La presente ponencia muestra una parte del inventario de libros levantado por una unidad militar que incursionó en los campamentos y halló entre otras pertenencias, muchísimos libros. También se expone el inventario levantado por el propio Guevara de una parte de los libros que esperaba leer y que en parte los fue leyendo y fue registrando en su Cuaderno de Citas, ciertos párrafos que consideraba importantes. En total transcribió  en este cuaderno 88 párrafos y algunos de esos fragmentos ustedes lo pueden apreciar en la pantalla.

Otra particularidad del Che que esta ponencia busca relievar, es la función que de archivista de la guerrilla desempeñó, ya que cuando fue capturado, encontraron en su mochila, 88 piezas documentales.

Acerca del Cuaderno de Poesías también encontrado en su mochila, esta ponencia pretende demostrar que El Che transcribió únicamente tres poesías en su cuadernillo de 50 páginas y no 69 poesias, como las que aparecen en el libro titulado “EL Cuaderno Verde del Che”.

Finalmente el ponente sugiere que los bibliotecarios presentes en este congreso y cualquier otra persona interesada, instalen en algún lugar apropiado, LA BIBLIOTECA DE CAMPAÑA DEL COMANDANTE CHE GUEVARA, basándose en  la lista de los libros que registró El Che, en el inventario levantando por las patrullas militares y las provenientes de otras fuentes que el ponente durante su exposición les informará.

PALABRA CLAVE: Comandante

 LA BIBLIOTECA Y ARCHIVOS DE CAMPAÑA DEL COMANDANTE CHE GUEVARA

Como es de conocimiento general, El Che Guevara tenía variadas facetas; una de ellas era el de ser  un lector compulsivo. Este atributo no es casual y se le atribuye en parte a su enfermedad de asma que lo adquirió desde niño.

EL Che niño era hiperactivo; le gustaban los deportes, en particular el futbol; pero, como frecuentemente era atacado por el asma, se veía obligado a reposar en cama donde comenzó a adquirir el hábito por la lectura, con obras que en particular su madre le procuraba en su propósito de inculcarle valores humanos de suma utilidad que sostenidamente fueron forjando la personalidad y cultura en general del futuro adalid revolucionario. Su mal no fue  obstáculo para que no dejara su deporte preferido; mientras jugaba, uno de sus enfermeros improvisados y con una mascarilla de oxígeno en mano, se desplazaba por los bordes de la cancha  acompañando los correteos de  Ernesto para insuflarle sus pulmones cuando lo requiriese.

Jamás se dejó vencer por su enfermedad y lo combatió sañudamente realizando actividades físicas extremas. Años más tarde, en su vida de guerrillero, su tenacidad para vencer un sinfín de adversidades como el hambre, la sed y el frio,  se hizo más evidente cuando sometía al mismo tratamiento  espartano a sus hombres. Como su disciplina integral ya estaba modelada, nunca dejó de escribir sus vivencias y de preservar en archivos, los documentos elaborados en sus diversas campañas militares en las que participó.

Uno de los matices de su afán por difundir sus ideas  y dejar constancia de sus actividades revolucionarias, se hizo más evidente cuando el Ejército de Liberación de Cuba fue consolidando su organización y defensa de Sierra Maestra. El Che, en esa montaña, logró montar una imprenta destinada a la publicación de sus boletines de guerra y a la par, de difundir sus propias consideraciones sobre la marcha del proceso revolucionario cubano. También llegó a contar con una radio emisora para dar a conocer los acontecimientos guerreros, mandar o recibir órdenes en clave y por supuesto, como canal para echar por tierra la contra propaganda gubernamental.

Reitero que El Che era el más interesado para que los documentos guerrilleros  se los preservara cuidadosamente. Entre muchos escritos suyos, hace poco se publicó su Diario de Campaña que escribiera en Sierra Maestra y más antes, se  publicó su  libro titulado. “Pasajes revolucionarios: Congo”, basado en su Diario de Campaña que escribiera en aquél país.

Vertido tan ligero esbozo sobre el perfil del Che, en  este caso, como una persona interesada en registrar en documentos y otros instrumentos sobre aquellas actividades suyas y de su entorno que consideraba como importantes, veamos a continuación, la situación de los archivos guerrilleros que se generaron a partir de su llegada a Bolivia y hasta su muerte.

Los primeros futuros guerrilleros que llegaron a Bolivia fueron los cubanos Pombo y Tuma, compañeros inseparables del Che, en Sierra Maestra y recientemente en El Congo. Arribaron a La Paz a mediados de julio de 1966 y de inmediato procedieron a tomar contacto con militantes del Partido Comunista de Bolivia a objeto de  organizar la red urbana de la guerrilla. Además de estas tareas, ambos cubanos, sabedores de la vocación de lectura de su Comandante Che Guevara, se enfrascaron en la compra de libros usados que por entonces se expendían en los kioscos instalados en la avenida  Montes de la ciudad de La Paz. Lograron reunir alrededor de 400 libros que en el mes de noviembre de ese año – 1966, fueron transportados hasta  la zona guerrillera, más propiamente, al campamento guerrillero denominado por ellos como “Central”.  En este punto instalaron su biblioteca de campaña que serviría además, como instrumento  didáctico para la formación ideológica y política de los guerrilleros, considerados como los futuros líderes de la revolución socialista boliviana y de otros países, ya que en sus filas se contaban con cubanos, argentinos, peruanos y bolivianos.

Pero, más de uno se preguntará: ¿dónde fueron a parar ese gran lote de libros?

Pues, resulta que debido a la delación de dos nuevos  prisioneros – el argentino Ciro Bustos y el francés Regis Debray capturados el 19 de abril – el ejército supo de la existencia de depósitos ocultos en los campamentos guerrilleros que en principio las tropas militares no fueron en su búsqueda, sino, cuando otros guerrilleros  – los bolivianos Eusebio y Chingolo – desertaron el 9 de julio. Chingolo explicó  con mayor detalle la ubicación y el contenido de aquellos depósitos.

Con tan valiosa información y recurriendo nuevamente a Ciro Bustos, éste procedió a graficar en el mapa, la posible ubicación de dichos depósitos. De este modo, dos patrullas, guiadas respectivamente por Chingolo y Eusebio, ingresaron a los campamentos guerrilleros abandonados.

En uno de los depósitos hallaron muchísimos libros, cuya parte del inventario levantado por las unidades participantes,  pueden verlos en pantalla.

Todos estos libros fueron evacuados al Comando de la Cuarta División asentada en Camiri y en uno de los ambientes se montó una biblioteca con estos libros y otros.

El año 1984, mi persona llegó a conocer esa biblioteca, cuyos libros casi en su totalidad provenían de las cuevas guerrilleras. Constaté que eran los mismos libros encontrados porque los cotejé con el inventario levantado por entonces. Volví destinado a este Comando el año 1996 y los libros, todos sin excepción, habían desaparecido. Tal descuido se debe a que las FF.AA. no cuentan con bibliotecarios y archivistas profesionales para su administración y custodia permanente. Además que las instalaciones militares tampoco disponen de locales destinados exclusivamente para una biblioteca y menos para el archivos de los millares de documentos que se procesan en cada gestión.

Ahora bien. Para mejor prueba de la existencia de la biblioteca de campaña del Comandante Che Guevara, a continuación, ustedes pueden apreciar en la pantalla, la primera página del inventario de los libros de la guerrilla, levantadas por el puño y letra del Che Guevara. Reconozcan su letra, es del propio Guevara.

Algunos se preguntarán: ¿Por qué el Che Guevara, siendo Comandante y atingido con tantas preocupaciones que implican encontrarse en plena guerra, se dio a la tarea personal de levantar el tedioso trabajo de registrar los títulos de esos libros? 

La respuesta pareciera radicar en que el único intelectual en las filas guerrilleras era el Che y por tanto, se dio a esta y muchas tareas a lo largo de su vida de guerrillero en Bolivia y fuera de él. Cuando arribó a su campamento guerrillero en noviembre de 1967, faccionó para él, un programa de lecturas de todos esos libros. Esperaba leer 19 libros por mes que no llegó a cumplir porque más temprano que tarde se vio obligado a abandonar sus campamentos, llevando consigo y en las mochilas de sus compañeros, únicamente algunos libros.

Además de la lectura que también inculcaba entre sus hombres y como bien sabemos, escribió su Diario de Campaña, sin embargo, no fue este, el único documento que escribió. Están también las Fojas de Concepto de su personal donde registraba sus capacidades combativas y políticas, luego, su Cuaderno de Citas donde transcribía ciertos párrafos de libros de autores socialistas que le interesaban. Parte de las 88 citas que transcribió en el denominado CUADERNO DE APUNTES (título este, dado por las autoridades militares que levantaron el inventario de todo cuando capturaron a la guerrilla) y que lo pueden ver en la pantalla.

En este CUADERNO DE APUNTES, el Che transcribió casi 90 párrafos de libros leídos por él en Ñancahuazú. Entre esas transcripciones están las 16 que registró de lo vertido por Leon Trotsky, cuatro de ellas lo pueden apreciar en la imagen que se muestra en la pantalla.

Este y otros antecedentes desplegadas en otras tierras también fuera de Bolivia, lo perfilan asimismo como un historiador que deja en testimonio documental, su larga  lucha revolucionaria emprendida, para conocimiento y ejemplo de las futuras generaciones.

Pero hay algo más en la faceta de este singular personaje.

No fue únicamente historiador, sino también, un celoso archivista, guardián de los documentos guerrilleros.

La razón que lo llevó a decidir custodiar personalmente los documentos comprometedores de la guerrilla, sucedió el 5 de abril de 1967, cuando en la  primera incursión del ejército realizada al Campamento Central, encontró entre los arbustos una fotografía de él, todavía sin barba y también hallaron el Diario del cubano Braulio. Cuando El Che se informó de este descuido anunciado por las radioemisoras nacionales, decidió centralizar  en su mochila los Diarios de Campaña de todos sus compañeros, además de otros documentos de suma importancia.

De este modo,  la patrulla que lo capturó y revisó su mochila aquel 8 de octubre, se encontró con toda una caja de pandora. Halló en su interior nada menos que 108 piezas documentales.

El inventario de ese hallazgo, lo pueden también apreciar en la pantalla.

Entre los más importantes se encuentran su Diario de Campaña, los Diarios de algunos de sus compañeros, su Cuaderno de Citas bibliográficas y su Cuaderno donde registraba las capacidades de su personal y además, su Cuaderno de Poesías.

En cuanto a su Cuaderno de Poesías. Es un cuaderno del tamaño de la mitad del papel tamaño oficio, consta de 50 páginas donde llegó a transcribir, únicamente 3 poesías y no 69 como refiere el prologuista de esta antología, el señor Paco Ignacio Taibo II. De haber El Che transcrito 69 poesías, hubiera tenido que utilizar dos cuadernos para semejante cantidad.

Lo que estoy pretendiendo decirles, es que el señor Paco Ignacio Taibo II, autor de la publicación de esa obra, cuya tapa del libro en cuestión se observa en pantalla,  es falso, ya que en todo el inventario de documentos que se encontró en los depósitos guerrilleros y en la mochila del Che y en el resto de las mochilas de los demás guerrilleros, no existe otro cuaderno o papel suelto donde El Che hubiera también transcrito otra cantidad mayor, aparte de esas tres únicas piezas poéticas, que se las muestro en la pantalla.

Como podrán apreciar, las tres únicas piezas abarcan un total de diez páginas y el resto de las 40 páginas  se encuentran vacías  y ustedes pueden constatar este hecho  si se dirigen al Archivo Histórico de las FF.AA. de Bolivia que se encuentra en la ciudad de La Paz.

El autor afirma que alguien – el año 2006 –  le hizo entrega de un legajo de fotocopias de esas supuestas 69 poesías. Sin embargo, para demostrar la autenticidad de los mismos, considero que este señor debía introducir en su obra, cuando menos unas diez piezas escaneadas de los originales, es decir, de las escritas con puño y letra del Che Guevara.

Señoras y señores. Alrededor de la figura del Che, se han escrito muchas verdades; pero, también muchísimas medias verdades y muchísimas mentiras, buscando por lo general, finalidades mercantilistas. En el caso del supuesto libro de poesías atribuida al Che, ya se lo comercializa en Bolivia, al costo de 11 dólares.

Por lo expresado. Al no existir en ningún archivo militar de las FF.AA. bolivianas el registro de esas 69 poesías publicadas en el libro de Paco Ignacio Taibo II,  se pone al desnudo o al descubierto, una nueva mentira, publicada en relación a los actos acometidos a lo largo de su vida, por mítico guerrillero Ernesto Che Guevara.

Ya Napoleón, había manifestado indicando: “Me hacen ganar muchas batallas en las que jamás participé”.

Mayores argumentos acerca de las supuestas 69 poesías transcritas por El Che, lo podrán leer en mi blog: https://martinezestevez.wordpress.com, haciendo click en la categoría de: GUERRILLAS DEL CHE GUEVARA.

Ahora. Retomemos el caso de los archivos de la guerrilla del Che.

Toda cuanto se ha podido rescatar de la documentación elaborada tanto por las FF.AA. bolivianas y por la guerrilla, caben en una gaveta metálica de cuatro compartimentos. A .lo largo del tiempo y desde el mismo año de 1967, fueron siendo hurtados, extraviados y hasta destruidos, miles de páginas; también desaparecieron trofeos de guerra y es el caso del material quirúrgico arrebatado a la guerrilla en el combate de Morocos; este instrumento se encontraba expuesto en una vitrina sin seguro, allá en Camiri, en el Cuartel del Comando de la Cuarta División.

En ese mismo cuartel desde donde se dirigieron las operaciones anti guerrilleras, fue habilitado un ambiente destinado al depósito de documentos aparentemente sin importancia gestionaría y menos histórica. Este ambiente se hallaba ubicado al lado de un mingitorio y entre ese verdadero montículo de papeles elaborados desde los tiempos de la Guerra del Chaco (1932 -1935), encontré  – digamos buceando – una apreciable cantidad de documentos elaborados por los militares, a lo largo de la campaña antiguerrillera de 1967.

Afortunadamente toda esa documentación en peligro de continuar siendo destruido, fue trasladado a otro ambiente donde por fin – el año 1995 – se organizó el Archivo del Comando de la Cuarta División, al mando de un oficial quien sin el aval de un  conocimiento científico  y muñido de su mera iniciativa, hizo cuanto pudo para clasificar los documentos y colocarlos en su anaquel de destino.

Hasta el año 2000 inclusive, la administración documental militar, desde el Ministerio de Defensa hasta el cuartel más pequeño, no disponía con un reglamento basado en principios archivísticos. Ese caos de desorden bibliotecario y documental, llegó a su fin, al menos en el Ministerio de Defensa y en el Archivo Histórico de las FF.AA.,  que hoy por hoy se han convertido en instalaciones didácticas donde acuden a realizar sus pasantías los alumnos de la Carrera de Historia y de Bibliotecología y Archivística, de la universidad Mayor de San Andrés. Esa labor de reordenamiento administrativo en el Ministerio de Defensa fue acometido personalmente por el Historiador Luis Oporto, organizador de este tercer encuentro latinoamericano.

En cuanto a la profunda reestructuración introducida en el ahora denominado “Archivo Histórico de las FF.AA”, incluido su respectivo reglamento de obligatorio cumplimiento en todo el ámbito de la institución militar para la administración documental, fue obra del Coronel Simón Orellana, historiador profesional, cuya tesis de licenciatura permitió virtualmente salvar de su sostenida destrucción y hasta hurto, de la enorme cantidad de documentación que año tras año se procesa a lo largo y ancho del territorio boliviano donde se encuentran desplegados los cuarteles militares.

Lo que le hace y gran falta a las FF.AA., es el de contar con historiadores, bibliotecólogos y archivistas militares, científicamente preparados en estos campos.

Casi al finalizar esta ponencia debo decirles que los guerrilleros de 1967, escribieron cartas a sus seres queridos que jamás pudieron llegar a sus destinos. Esto, porque el cartero – en este caso el francés Regis Debray  y junto al argentino Ciro Bustos – no lograron salir del cerco militar tendido en la primera semana de abril de 1967 y tuvieron que retornar junto a un grupo grande de guerrilleros al mando del Che, a sus campamentos. Las cartas esas que la mayoría llevaban la fecha del 24 de marzo, se guardaron en uno de los depósitos y otras, se los encontró en la mochila del Comandante Guevara.

Una de esas cartas que recién hace tres semanas  me percaté que existía, es la carta de Tania la guerrillera para su amado Ulises. No lleva fecha alguna; pero sin duda la escribió en uno de esos días de marzo – 67.

La carta es de Tania, porque en la guerrilla no había otra mujer más que ella y el novio de Tania, tiene el pseudónimo de Ulises y es  a él, a quien estaba dirigida esa misiva.

Vean en la pantalla, son  dos de las cuatro páginas que escribió Aydeé Tamara Bunke Bider, para su amado, el cubano Dámaso Lescaille, alias Ulises Estrada. La foto que observan es de Tania.

Ya me imagino la sorpresa cargada de recuerdos que le traerá a Ulises, cuando éste se informe que su novia y desde las entrañas del territorio boliviano, le escribió una carta amorosa.

Cuando murió Tania, su cadáver fue encontrado atascado en una piedra, a un kilómetro más abajo del punto donde ella más nueve compañeros cayeron en una emboscada. Tenía aferrada en una mano la oreja de una pequeña olla de fierro enlosado de color azul y en cuyo interior guardaba su ración de arroz que había cocinado para ella un día antes de su muerte. No le encontraron ninguna herida más que en su brazo derecho, además de un proyectil que le perforó la mochila y fue a impactar cerca a la cola del disparador de su pequeña pistola que lo tenía guardado en esa bolsa.  Esa única ligera herida y que fuera constatada por la patrulla, hace presumir que murió ahogada.

Distinguidos presentes. Aprovecho esta importante reunión para sugerir en particular a los bibliotecarios, que en alguna instalación de su entorno, creen la BIBLIOTECA DEL COMANDANTE CHE GUEVARA, con los libros que él leía y se propuso leer allá en Ñancahuazú y también en otras partes del mundo. A fin de coadyuvar en este noble propósito, dejaré a su disposición una lista de libros que transcribí del inventario que levantó el propio Che Guevara, el que levantó el ejército (que lamentablemente solo pude escanear una página) y las rescatadas también de otras fuentes que publicaron títulos de libros atribuidos a la biblioteca de campaña del guerrillero.

Señores Archivistas. Uds., mejor que nadie comprenden la extraordinaria importancia de su labor. Los archivos son parte esencial de los instrumentos de información de todo país, ya que su contenido está expresando el desarrollo histórico de los pueblos o de alguna institución en particular.  Por tanto, sirve para la administración de todo gobierno, es de suma importancia para la comunidad y el Estado, el desarrollo económico y social, para el científico – tecnológico, el fomento de la cultura y también para dar a luz,  a aquellos actos sublimes de entrega de la vida por una causa humana y/o social, desplegadas por hombres como Ernesto Che Guevara.

No menos importante podemos decir de los libros, que en este caso, forjaron el carácter, la personalidad y la sapiencia  de uno de los personajes más importantes de la historia universal.

EL Che, incluso para sus enemigos ideológicos, políticos y militares, dejó innumerables ejemplos de integridad, de disciplina, de espíritu de superación. Por tanto, ustedes, nosotros, todos, tenemos el deber moral y material de difundir su ejemplo por doquier y donde nos fuera oportuno darlos a conocer y que mejor en este caso, creando, lo reitero: LA BIBLIOTECA DEL COMANDANTE CHE GUEVARA.

Muchas gracias

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA:

“Ñancahuazú: Apuntes para la historia militar de Bolivia”. Diego Martínez Estévez.

http://museocheguevaraargentina.blogspot.com/2008/09/tania-la-guerrillera-argentina.html