CROQUIS DEL COMBATE DE EL CHURO, LUGAR DONDE FUE APRESADO EL CHE GUEVARA

croquis selladoLa imagen que se adjunta a esta nota titula: CROQUIS DEL COMBATE DE CHURO 8 DE OCTUBRE.

Fue elaborado por uno de los actores militares de ese día.

Obsérvese el gráfico que describe la ubicación en el terreno de las tropas militares, de los tres grupos de guerrilleros en que se dividieron sus 17 componentes y también la relación nominal de los soldados fallecidos.

Se observa la dirección de rastrillaje que tuvo el tercer pelotón de la Compañía “B”, iniciando su rastrillaje de la quebrada La Tusca a las 10:30 AM hasta su confluencia con la del Churo y luego esta última y desde la parte más baja a partir de  la una de la tarde, hasta las 15:00 aproximadamente. En que el Tercer Pelotón solicita su relevo.

En el mismo croquis y citando al autor del libro  “La Guerrilla Inmolada” (general Gary Prado Salmón quien, en el grado de capitán comandó esta operación), dice: “Son enviados más abajo de la afluencia de las quebradas”, refiriéndose a Pablito, Morogoro, Chapaco y Eustaquio.

Da a entender que cuando a Hs. 10:30  se inicia el rastrillaje  simultáneo de las quebradas El Churo y La Tusca, esos cuatro guerrilleros se encontraban fuera del área de acción de la Compañía “B”.  Eso nos da a entender el autor de “La guerrilla inmolada”.

Sin embargo, el Che, en su diario de campaña correspondiente al 7 de octubre  (su última anotación), indica que a hrs. 02 de la mañana (ya del 8 de octubre), todos ellos llegaron al interior de la quebrada de El Churo y descansaron “por lo inútil de  seguir avanzando”.  Tres horas más tarde, el campesino Pedro Peña bajó a esta quebrada a regar sus sembradíos (cuya ubicación se observa en el croquis) y desde ese punto vio a “17 guerrilleros durmiendo” como se lee en el informe que  pasado el combate, el propio capitán Gary Prado elevó a la superioridad.

Esto quiere decir que el grupo de los cuatro: Pablito. Morogoro, Chapaco y Eustaquio,  no se encontraban fuera del radio de acción de la Compañía “B”, sino, dentro y se desprendieron del grupo del Che posiblemente entre las 10:30 de la mañana y una de la tarde, período en que se desarrolló el primer rastrillaje de ambas quebradas antes dichas: El  Churo y La Tusca.

El campesino Pedro Peña, al ver a los “17 guerrilleros durmiendo”, inmediatamente se retiró del lugar y se dirigió al pueblito de La Higuera donde vivaqueaban dos pelotones y le dio parte de lo observado, al subteniente Carlos Pérez, quien el acto, por su radio dio parte de esta novedad al capitán Prado.

Desde el momento en que Prado recibe la novedad – hrs. 06:00 – hasta que dispone el primer rastrillaje – hrs. 10:30 – han transcurrido cuatro horas y media; es decir tuvo cuatro horas y media para pedir refuerzos y poder con ellos, cercar los 300 metros de extensión de la quebrada del Churo; existían unidades que patrullaban por las cercanías; pero no lo hizo y este error  táctico permitió que de los 17 guerrilleros, primero huyeran de la quebrada cuatro y en horas de la noche del 8 de octubre, otros seis.  Estos últimos seis huyeron porque al capitán Prado se le ocurrió retirar a sus tropas del Churo, a las seis de la tarde, según él, por temor a que los soldados se tirotearan entre sí.  ¡Craso error!!!  Este oficial debió ser sometido ante un tribunal militar para su enjuiciamiento, por cuanto, además de facilitar la huida de los guerrilleros, varios días más tarde, este mismo grupo (conformado por Pombo, Darío, Ñato, Benigno, urbano e Inti),  dieron de baja a dos soldados de la misma compañía de Prado.

Es más: Prado, antes que el campesino Pedro Peña confirmara la presencia de 17 guerrilleros en el interior de la quebrada de El Churo, sabía anteladamente sobre este real efectivo, pues, lo habían confirmado los dos últimos desertores capturados días antes del 8 de octubre: Camba y León.

El autor del croquis, en su relato literal informa que antes de tomar contacto de fuego y vista con el cubano Antonio y otros, el Che ya estaba tratando de huir hacia la quebrada de La Tusca y en esas circunstancias fue capturado por los soldados  Alfredo Romero, Tomás Choque, Balboa y Aliaga.

En este combate, el tercer pelotón  sufrió la muerte  del soldado Sabino Cossío y tres soldados heridos: Valentín Quispe, Julio Paco y Miguel Taboada. De los guerrilleros fueron capturados vivos: el Che y Willy; los muertos: Antonio y Arturo; heridos: Pacho, Chino y Aniceto; éste último fue herido en horas de la mañana por el pelotón del subteniente Pérez.

Conviene aclarar que Aniceto fue herido en la cabeza cuando con Ñato intentaban reemplazar en la posición, a Urbano y Pombo, a quienes el Che los mandó a llamar con los primeros con el objeto de huir con ellos, de la quebrada y en ese ínterin, Aniceto fue herido y permaneció en ese estado hasta el día siguiente en que fue eliminado en la escuelita de La Higuera, junto al Chino y Pacho.

Entonces, se deduce que el Che tenía la intención de abandonar al grueso de sus hombres, al decidirse a llamar a dos de ellos (Urbano y Pombo), para huir con ellos más Willy, de la quebrada donde se combatía,

Mayores datos sobre este combate se encuentran  ampliamente detallados en el libro titulado: “La campaña militar contra la guerrilla del Che Guevara”. Sigue leyendo

LA CARTA DE LA ESPOSA DEL GUERRILLERO ALEJANDRO, DE NACIONALIDAD PERUANA

Restituto José Cabrera Flores, era el nombre del peruano alias Alejandro. En un post anterior detallé los pormenores de su muerte en el Río Frías, el 3 de febrero de 1967. Su estatura de 1,90 mts. impresionaba de sobremanera a los soldados bolivianos. Los seres humanos tenemos variadas facetas en nuestra personalidad y en el caso de Alejandro y por el contenido de la carta que le remite su esposa, se interpreta que fue un padre amoroso con sus dos hijos y con su esposa.  La carta junto a otras, fue encontrada en una de las cuevas de Ñancahuazú en el mes de agosto – 67. Con esta premisa, a continuación transcribo inextenso – excepto dos palabras ilegibles – de la carta que la esposa de Alejandro, le remitiera:

 

DOCUMENTO No. 8

Tres hojas de un manuscrito dirigido a Alejandro

(Lo anterior es el encabezamiento registrado por el Departamento II (inteligencia), del Comando de Ejército)

 

ALEJANDRO

Querido esposo.

Estoy muy contenta al poderte hacer estas líneas.

Por aquí todos muy bien pero extrañándote mucho.

La fiesta de cumpleaños de tu hijo se la hicimos exactamente como tu querías. Vinieron muchos amiguitos y te puede imaginar lo contento que él estaba atendiéndolos a todos. El patio se lo adornamos con globos y la piñata y les pusimos unas mesitas con sus sillas. Mami consiguió que vinieran el mago y un hombre que trabaja con unos látigos que hacían una bulla tremenda pero para ellos todo eso era una cosa maravillosa.

La mamá trabajó muchísimo fue la que organizó todo. Fue con los niños a comprar todas las cosas para la fiesta, hizo unos paqueticos preciosos de……….. que el niño te nía que entregar a los amiguitos cuando llegaron y sobre esto hay una cosa muy cómica, se le practicó para que se lo hiciera de una forma y cuando llegó el momento preciso lo hizo como él quiso.

Aquí los tengo a los dos me tiene loca pues quieren escribirte y además me están diciendo las coas que te tengo que decir.

Tu hijo mayor sigue tan aplicado como siempre ahora antes de las vacaciones tiene sus primeros exámenes y saca en todo excelente, él dice que es más que excelente porque le dieron una E con una estrella. Tiene delirio con la lectura todos los anuncios los lee y el periódico las letyras en grande y con el dictado es lo mismo escribe todo lo que lo le dicto yo me quedo asombrada cómo ha aprendido en tan poco tiempo. El otro sigue con su carácter igual muy intranquilo pero muy inteligente y sobre todo muy cariñoso, a él todo el mundo lo quiere.

El día 24 tu mamá como…….en casa, se quedó a dormir para esto como siempre fue emocionante y ellos estaban muy contentos.

Los de aquí te mandan muchos besos y recuerdos. El …….. amigo de nosotros siempre están aquí, ellos son de los más buenos siempre muy preocupados por los niños y por mí la verdad que son como verdaderos familiares de uno.

Bueno lo único que deseo es que te encuentres……………bien y que siempre pienses mucho en tus hijos y en mí que al igual nosotros lo hacemos.

No te olvida y te quiere

Tu esposa.

PAPÁ: TE PROMETO QUE VENGAS PRONTO ESTOY ESTUDIANDO MUCHO,.

TODO LO QUE ME DICES EN TU CARTA LO VOY HACER.

————————————————————————————————————– Al publicar   continuación y escaneado la primera página de las tres, cumplo con mi deber de alertar a la familia de este valeroso guerrillero, que les haré llegar las tres páginas (focopiadas por supuesto ya que los originales se encuentran en poder de las FF.AA.), en tanto y en cuanto prueben ser efectivamente su familia, por ejemplo, remitiéndome algún escrito de la esposa de Alejandro, cuyos rasgos deberán similares a las que se observan en su carta. Esta es la primera página citada: Imagen

JULIO DAGNINO PACHECO EL ENLACE PERUANO.

Julio Dagnino Pacheco: De nacionalidad peruana, nombrado en el diario del Che con el alias de Sánchez, apodado también como Pedro, Sebastián, Luis Oliver, Gabriel, Juan, Martha Rosa y Felipe. Posiblemente desde antes de la llegada del Che a Bolivia, venía recolectando en la ciudad de La Paz, armamento para la guerrilla peruana. Su jefe inmediato era Juan Pablo Chang Navarro, alias el Chino, quien se presentó en Ñancahuazu donde fue convencido por el Che para que luchara primero en Bolivia a modo de entrenamiento, para después replicarlo en el Perú. Con esta decisión, el Chino retornó al Peru y poco después se incorporó definitivamente a la guerrilla boliviana y su enlace “Sánchez”, pasó a prestar sus servicios para esta causa.

En abril de 1963 viajó al Chapare y Guayaramerín acompañado de varios cubanos. En julio del mismo año se trasladó a Reyes, posteriormente a Ayacucho (Perú), con el objeto de hacer un reconocimiento de las condiciones ambientales para abrir posibles frentes guerrilleros. En diciembre de 1966 se trasladó junto a Tania a Ñancahuazú donde recibió la misión de permanecer en La Paz como Encargado de Transportes y principal suministrador de dineros enviados de Cuba. Utilizó doce domicilios para almacenar equipo de campaña, armamento, radios, etc. Recibió entrenamiento en labores de espionaje, sabotaje y seguimiento; Tania fue uno de sus instructores. Trabajó a órdenes de Rodolfo Saldaña haciendole entrega de distintas sumas de dinero. Informó que una primera partida de 20 mil dólares le hizo entrega en la “Plaza del Periodista” de la ciudad de La Paz

Integró la guerrilla rural del Perú y finalmente fue detenido en marzo de 1968 con 30 mil dólares en su poder. No se conocen datos sobre las circunstancias y menos cómo el servicio de inteligencia del Estado, se informó para proceder a su captura. Declaró que tenía guardado en la casa de un miembro del PCB, otra partida de dinero y que para recogerlo, debía hacerle entrega a su poseedor, de cierto objeto como señal de autenticidad de la persona receptora de la caja donde se guardaba el dinero. El custiodo era un miembro del PCB quien desconocía su contenido.

Delató a los principales componentes de la red urbana, entre ellos a Rodolfo Saldaña, Humberto Vásquez, Roberto Moreira, Luis Saldaña, Mario Monje, Loyola Guzmán, Hugo Bleisnher, Félix Arancibia, Humberto Rhea y Ramiro Reynaga.

Según el escritor Humberto Vázquez Viaña, hermano del guerrillero Jorge (alias el Loro), Rodolfo Saldaña fue el jefe de la red urbana de la guerrilla y que eludió sus responsabilidades como tal, sin embargo, ante los cubanos, se mostró como uno de los más fieles integrantes de la red. Cuando fue canjeado por los rehenes norteamericanos, viajó a Cuba donde permaneció hasta el día de su muerte.

En la fotografia que se expone de Rodolfo Saldaña, advertirá el lector que la autoridad militar correspondiente, con su puño y letra indica que fue canjeado por los rehenes norteamericanos capturados por los guerrilleros de Teoponte, el año 1970.

“Sánchez”, tiempo después, fue dejado en libertad y retornó a su país. Fue él, uno de los raros miembros de la red urbana que puso todo su empeño para cumplir con sus responsabilidades, pero que no pudieron cumplir porque no existía la manera de tomar contacto con la guerrilla porque todos los caminos de ingreso se encontraban bloqueados y aún cuando no lo estuvieran, la guerrilla deambulaba por ese inmenso territorio sin medios de comunicación inalámbricos para conectarse cuando menos con algún miembro de la red urbana.dinero para la guerrillaJulio Dagnino PachecoRodolfo Saldaña alias Saul

CONTACTO DE TANIA CON CIRO BUSTOS

Plan de contacto con tania 1Plan de contacto con tania 2

(Extracto del libro: “La Campaña Militar contra el Che Guevara”; se publicará en el mes de febrero de 2013)

Recordemos que el Che, el 1ro. De enero de 1967, misionó a Tania a la Argentina, a objeto de tomar contacto con algunas personas (Jozami, Gelman y Stamponi), a quienes los había conocido en Cuba. Esperaba que éstos arribaran al campamento de Ñancahuazú a objeto de realizar coordinaciones para la apertura de un frente guerrillero en la Argentina y también para engrosar sus filas con elementos provenientes de ese país.

Otro de esos contactos fue Ciro Bustos, quien, a principios de loss años 60, se había graduado de Oficial, con la mención de “Oficial de Inteligencia”, en los campos de entrenamiento cubanos. Para entablar conversación con él, Tania recibió instrucciones por escrito y que se las puede leer en las tres hojas escaneadas que se adjuntan como prueba.

LA MUERTE DE “ALEJANDRO” (Restituto José Cabrera ´Flores)

Tres días antes de su muerte logró huir de la emboscada de Vado del Yeso.(Extracto del libro próximo a publicarse: LA CAMPAÑA MILITAR CONTRA EL CHE GUEVARA)

Como se recordará, la orden que recibió el teniente Arturo Doria Medina que fungía de Comandante de la Compañía Toledo, fue la de progresar por Río Ñancahuazú; pero, por alguna razón prefirió rastrillar por su afluente el Frías. Mala suerte para el peruano Alejandro que en su huida de la emboscada de Vado del Yeso, tomó esta dirección y avanzaba en dirección contraria al encuentro del Toledo, después de haber marchado 20 kilómetros posiblemente en su propósito de llegar a campamento Oso. Cuando apareció el peruano, los soldados acampaban y algunos se bañaban en el río; éstos últimos lo vieron y alertaron a la unidad. Negro trató de sustraerse de su vista y se mimetizó entre los árboles del cañadón de donde efectuó algunos disparos y en respuesta recibió un intenso fuego; se dejó ver y comenzó a agitar un trapo en señal de rendición; pero, el fuego continuaba y optó por levantar las manos y correr así, para refugiarse de los disparos.

Un testigo presencial, el cabo Villarroel nos relata de esta manera lo sucedido el 3 de septiembre:

” ..A los cinco minutos de marcha tuvimos un combate con los bandoleros guerrilleros donde murió heroicamente el guerrillero Médico Grande, de nacionalidad peruana.  Este hombre murió con varias balas en el cuerpo. Después de trabarnos un duro combate, se rindió con los brazos arriba botando el arma; pero, seguía corriendo río arriba y sin arma.  Mi teniente López me ordenó que lo agarrara y me fui corriendo detrás del guerrillero.

 A los pocos segundos la compañía abrió fuego por segunda vez y al guerrillero se arrodilló con las manos en alto. El soldado Oscar Salinas había bajado al río y le dije: cojudo dispare; entonces el soldado me obedeció y lo hirió en una muñeca. Prácticamente la compañía toda abrió media hora de fuego y no sabía qué hacer, si tenderme o agacharme, de todo me olvidé; estaba decidido a morir. Por segunda vez ordené al soldado que disparara, entonces me respondió: mi cabo, se ha trancado ml fusil; me fui corriendo a quitarle su fusil, el soldado no hizo ninguna resistencia. Extrayendo la vaina trancada y cargando nuevamente le metí dos tiros en el cuello[1].

Aun así, El Negro no expiraba. Otro sargento le disparó una ráfaga que no le alcanzó sus partes vitales, entonces un tercer sargento – sanitario de la compañía – lo remató con un tiro en la cabeza.

Alejandro era el peruano Restituto José Cabrera Flores de profesión cardiólogo. Vestía uniforme verde olivo; llevaba cinturón de lona con dos cargadores de carabina con 16 cartuchos y 5 de 7,65 mm, un encendedor, un cortaúñas, dos zapallos, cuatro limones y fruta de monte. Su cadáver fue evacuado y expuesto al público para luego ser enterrado en secreto en las proximidades del hospital de Chorety, área esta donde fueron enterrados millares de soldados caídos durante la Campaña del Chaco.


[1] Diario de campaña del sargento Francisco Villarroel.

LA MUERTE DE TANIA LA GUERRILLERA

(Extracto del libro próximo a publicarse: LA CAMPAÑA MILITAR CONTRA EL CHE GUEVARA.

Desde el 17 de abril hasta el 9 de julio de 1967, la banda guerrillera de Joaquín se mantuvo estática a la espera del retorno de la banda del Che que se había dirigido al sur, acompañando al francés Debray y al argentino Bustos, en su propósito de abandonar el país. No lo lograron y fueron apresados en Muyupampa.

Con Joaquín se encontraban Tania, los enfermos y “La Resaca”, en total 17  guerrilleros;  en ese periodo no padecieron de tanta hambre y sed como fue el caso del grupo del Che, pues, se mantuvieron relativamente  estáticos  en las proximidades de Bella Vista y se abastecían cada dos o tres días, de la casa del campesino Carballo, hasta de humintas solían gozar (la huminta es en una pasta de masa de maíz cocido, a veces con un trozo de queso  y levemente aceitada y tostada en las hojas del maiz).

Su tranquilidad se vio interrumpida cuando su  posición fue detectada por el ejército y atacado en sucesivas oportunidades. En cada ataque el grupo cambiaba de posición; hasta que el 8 de agosto sufrió la siguiente baja, esta vez la víctima fue del boliviano Pedro, que cayó abrazando a su ametralladora Browning.

Según refiere el prisionero boliviano Paco, a Tania le invadía el pánico en cada ataque que sufrían. Su misión era escuchar la radio comercial para tratar de informarse por este medio sobre la situación de la banda de Che. Frecuentemente se veía obligada a  soportar las acusaciones de Braulio y Joaquin quienes la culpaban de haber provocado la separación de ambos grupos, de pasear por el mundo gastándose la plata de la revolución. Tania, entre sollozos argumentaba que ella se había sacrificado quizás mucho más que ellos. Cierto día, le pidió a Joaquin que la fusilara si había hecho algo indebido. Era la única que defendia a los miembros de La Resaca (todos ellos bolivianos y reclutados con engaños), por el mal trato que los cubanos les dispensaban.

Su vía crucis se dio inicio cuando el 8 de agosto Joaquin, habiendo perdido la esperanza de reintegrarse al grupo del Che, decidió operar por su cuenta y para esto, su columna bajó hasta las proximidades de Monteagudo; pero, en esta zona atestada de campesinos se percataron que resultaba altamente peligroso dejarse ver con ellos, ya que en lugar de simpatizar con su causa, delataban su presencia ante las autoridades políticas y militares. Constatado este hecho, Joaquin decidió dar media vuelta para dirigirse al norte, a la región de río Grande, donde por versiones radiales se informaron que El Che andaba por esa zona conocida por ellos, pues,en el  mes de febrero pasado habían realizado un reconocimiento en esa dirección.

Esta segunda contramarcha al norte, esta vez de casi dos centenares de kilómetros y no pocas veces salvando empinadas subidas por ese monte casi impenetrable y padeciendo de hambre y sed, les demandó enormes esfuerzos, particularmente a Tania que por una dolencia en el bajo vientre, retrazaba el ritmo de la marcha y por ese motivo era frecuentemente recriminada por el sanguinario Joaquin; en  en uno de estos incidentes Tania fue abofeteada. La acompañaba el cubano Alejandro, quien nunca más pudo reponerse de su enfermedad provocada por esa extrema inanición a la que se vio sometido en esa larga marcha de entrenamiento y exploración efectuada  hacia río Grande que fuea llevado a cabo al mando del Che el 1ro. de febrero y finalizada el 17 de marzo.

Así llegó el 31 de agosto. El grupo  de Joaquín arribó a las proximidades del mayor punto de referencia que la guerrilla conocía: LA CASA DEL CAMPESINO HONORATO ROJAS. Después de abastecerse en esta morada, los enviados de Joaquin acordaron con Honorato para el día siguiente por la tarde, ser guiados por éste hacia cierto vado de río Grande .

Para este fatal dia, el grupo de Joaquin,  de 17 combatientes que inicialmente contaba , se había reducido a 10.

En esa espera de 24 horas antes de ser guiados por Honorato a la zona de muerte donde donde serían aniquilados, aprovecharon para descansar y cocinar por última vez  los víveres proporcionados por la esposa de Honorato.

El Capitán Mario Vargas Salinas que se había puesto de acuerdo con Honorato sobre el lugar a donde debía guiar a los guerrilleros, con sus 30 hombres se discoló en ambas orillas y aguardó inmóvil desde tempranas horas la aparición del enemigo, hasta que, cuando el crepúsculo nautico vespertino llegaba a su ocaso, apareció el grupo encabezado por el campesino, quien para identificarse, se puso una camisa blanca. Tania marchaba en la cola de la columna.

El Cubano Braulio cruzó primero y escudriñó con su vista el entorno. Unos metros adelante se levantaba una pendiente de arena en cuya altura y mimetizados entre la espsura del follaje, una veintena de soldados lo observaban. Levantando un brazo en señal de avance, dijo a sus compañeros: “pasen, no hay problema”.

El grupo avanzó y cuando todos ingresaron al río, el oficial al mando de los emboscadores, con un disparo dio la señal de fuego y la quietud del ambiente al instante se vio interrumpido por el desencadenamiento de fuego de 30 bocas de fuego. Braulio casi en el mismo instante giró sobre sí mismo, se tendió de espaldas y apoyó el cañon de su ametralladora Browning  sobres sus pies y alcanzó a lanzar una ráfaga sobre la pendiente matando a un soldado que imprudentemente se puso de pie  y casi instantaneamente el cubano recibió un tiro en el ojo derecho disparado por el soldado Argarañáz.

Con los primeros disparos, más de la mitad de los guerrilleros comenzaron a flotar muertos. De esta carnicería se salvaron tres: Los bolivianos Paco y Maimura (que minutos más tarde sería muerto a boca de jarro por el Cabo Tito, trinitario como él) y el peruano El Negro que logró huir con direción a Ñancahuazú y  el 3 de septiembre sería atacado y muerto por toda una Compañía.

Tania fue herida en el hueso de su brazo derecho que le hizo florecer sus carnes y al parecer murió ahogada, pues, cuando su cadáver fue rescatado tres días más tarde atascada en una piedra y a 800 metros de la zona de muerte, no le encontraron ninguna otra herida. Otro proyectil penetró su mochila e impactó en la cola del disparador de su pequeña pistola que la tenía guardada en la bolsa.  Esta diminuta arma de 9 milímetros, con empuñaura de color blanco, le fue obsequiada por el subteniente Eduardo Galindo Granchant a su comandante de Sección, el subteniente Molina Pabón, en reconocimiento al cumplimiento de su penosa misión de realizar con su patrulla la búsqueda y rescate del cadáver de Tania.

Cuando esta patrulla encontró su cadáver notaron que Tania tenía aferrada con una mano el asa de la tapa de una pequeña olla de fierro enlosado de color azul, asegurada con cuerdas clonteniendo arroz cocido. Se infiere que Tania, además de tratar de salvar su vida en esas turbulentas aguas, trató de no perder ese único sustento alimenticio del que disponía.

La patrulla, con el cuerpo a cuestas retornó al Puesto Comando de la compañía y un soldado procedió a levantar el inventario del contenido de la mochila de Tania. Además de alguna ropa interior, encontraron un libro, 100 dólares, su libreta de apuntes del tamaño de un celular aunque un poco más ancho (en realidad era la cuarta libreta de Tania) y lo más conmovedor fue una carta dirigida a un tal Vargas, residente en la calle Santibañez  No. 46…de la ciudad de cochabamba; le decía que posiblemte no saldría viva y le pedía que por favor le cuidara a “papi”.

Vestía uniforme camouflado, botas y un cinturón de campaña.  Los soldados de Galindo, al ver su cadáver, se ensañaron emprendiéndolo a puntapiés, culpándola que por ella no retornaban a sus hogares. Fue enterrada en Vallegrande a donde concurrió el Presidente de la República, el General Barrientos. Tania era una vieja conocida de Barrientos, ya que se había acostado con él un año anterior el mismo día que se conocieron en un pueblito altiplánico donde ambos concurrieron a presenciar un acontecimiento de música folclórica. Por supuesto que la presencia de Tania en ese acontecimiento, no fue casual; esperaba entablar amistad con el mujeriego de Barrientos. No le fue nada difícil conquistarlo y se acostó con él en uno de las casas de la calle 3 de Obrajes de la ciudad de La Paz a donde el Mandatario solía llevar personalmente o por intermedio de sus edecanes, a sus casuales amantes.

TANIA LA GUERRILLERA Y EL PRESIDENTE RENÉ BARRIENTOS

TANIA LA GUERRILLERA Y EL PRESIDENTE RENÉ BARRIENTOS

Una de las facetas del General René Barrientos Ortuño – Presidente de la República – era su inveterado interés por las mujeres. Así lo manifiesta uno de sus ex edecanes.  En la ciudad de La Paz, el General tenía a su disposición “tres casas de seguridad”  para sus placeres sexuales. En diversas circunstancias, el Mandatario elegía a la mujer que le era de su agrado y en seguida le hacía una señal preestablecida  a su edecán de turno, para que éste acordara con su elegida una cita íntima en una de las casas situadas en distintas partes de la ciudad, un de ellas, la calle 3 de Obrajes.

Algunas veces, la dama de turno era introducida en el coche presidencial a la espera de la lllegada del Mandatario para ser fornicada en una de las residencias.

En cierta ocasión, el General fue agasajado por sus padres en su domicilio de Tarata – Cochabamba. Lo que debía ser una fiesta familiar se convirtió en una gran celebración. Acudió mucha gente del pueblo, entre ellos, dos muchachas norteamericanas que trabajaban en la organización denominada Alianza para el Progreso, dependiente de la Embajada de EE.UU.

Extrañamente durante la fiesta, los dos edecanes de turno no recibieron ninguna señal preestablecida proveniente del Capitán General de las FF.AA.,por lo que se sintieron liberados para proceder a conquistar a las gringuitas. Cuando llegó a su fin el agasajo, el Mandatario tomó el volante de su jeep Land Rover y por detrás se encolumnó el de los edecanes, quienes ya se imaginaban verse revolcándose con sus rubias, en una de las casas de seguridad.

Para desazón de ambos oficiales que viajaban besuqueándose con las damas, a medio camino se detuvo el jeep del Mandatario y le ordenó a uno de ellos que las muchachas se trasladaran a su vehículo. Las gringuitas, ni cortas ni perezosas y obsequiándoles a sus fugases galanes sus amplias sonrisas, se despidieron.

Llegaron a Cochabamba y el Mandatario las condujo a una de las casas de seguridad de las que también disponía en esta ciudad. Después de varias horas de relajo sexual con dos mujeres al mismo tiempo, abandonó el lugar y el edecán de servicio que pacientemente aguardaba en la calle, se apresuró en evacuar a las jóvenes a su propio hotel y se despidió en el acto para retornar al puesto del deber.

En otra ocasión, uno de estos edecanes no se encontraba de servicio y decidió asistir con su esposa e hijos al pueblito de Compi, situado muy próximo al lago Titicaca, donde se llevó a cabo un festival de música autóctona. También allí se había dirigido el Presidente de la República. El oficial, luego de saludarlo protocolarmente se dirigió con su familia a sentarse en uno de los extremos del palco oficial. Desde su sitio notó la presencia de una muchacha casi rubia, acompañada de Gonzalo López Muñoz, quien fungía como Jefe de la Dirección Nacional de Información de la Presidencia de la República; amigo personal y de absoluta confianza del Presidente.  Al rato, la muchacha apareció sentada al lado del Presidente y como en anteriores ocasiones, también fue conducida por el propio Barrientos a una de las casas de seguridad. Esto sucedió el año 1966.

En el mes de agosto del año siguiente, dos patrullas de la Cuarta División fueron guiados por dos guerrilleros desertores (Chingolo y Eusebio), hasta los campamentos guerrilleros y en una de las cuevas hallaron abundantes fotografías que habían sido tomadas por Tania. Días más tarde, el Presidente y sus edecanes vieron las fotos y la reconocieron: era Laura Gutiérrez Bauer, la muchacha a quien Barrientos le había sido presentado en el pueblito de Compi por su Director de Información y luego, tenido sexo con ella. Sus edecanes, después de llevarse semejante sorpresa, no hicieron ningún comentario con su Capitán General a quien le guardaban el mayor de los respetos.  Uno de ellos., relata que en ese único encuentro íntimo que Tania tuvo con el Presidente, no cree que hubiese  logrado obtener de la boca de ese amante de turno, alguna información de valía, además que Barrientos, no era de esos que repetía el mismo bocado.

El que no la pasó nada bien, fue Gonzalo López Muñoz, que de inmediato fue tomado preso, acusado de ser parte componente de la red urbana de la guerrilla. López Muñoz era concuñado de la prima de la esposa del guerrillero Guido Peredo Leygue. Fue por esta vía que Tania logró entablar amistad con aquél y obtuvo por su intermedio dos credenciales firmados a nombre de Adolfo Mena González: el primero que lo acreditaba como Enviado Especial de la ONU y el segundo, le autorizaba a circular sin restricciones por el interior del territorio nacional. Mena no era otro que el mismísimo Che.

Hasta el mes de julio de 1966, Tania (Tamara Bunke Bider, de nacionalidad argentina), cumplió la misión específica que le diera El Che en La Habana el año 1964: el de enrolarse con altas autoridades militares y con autoridades del Partido gobernante (MNR); tambien fue advertida de no inmiscuirse con actividades subversivas, es decir, mantener un perfil bajo hasta nueva orden y así se mantuvo. Sin embargo, Tania arribó a la ciudad de La Paz desde el Perú, justo al día siguiente del Golpe Militar del 4 noviembre de 1966 encabezado por el General René Barrientos Ortuño; es decir, que la expectativa del Che de contar en el futuro con una infiltrada en un gobierno (MNR), supuestamente  antiimperialista, ya no fue posible.  Recordemos que hasta antes que este gobierno rompiese sus relaciones diplomáticas con Cuba (por presiones de EE.UU.), las autoridades bolivianas toleraban las actividades clandestinas de los diplomáticos cubanos, como cuando se hicieron de la vista gorda del tránsito encubierto por territorio nacional, de los futuros guerrilleros peruanos y argentinos entrenados en Cuba, quienes utilizaba a Bolivia como puente para dirigirse a sus países guiados por elementos destacados por el Partido Comunista de Bolivia (PCB), a la sazón, cogobernante  nacional.

Contando con este antecedente político reinante en Bolivia, Tania, a su arribo a la capital gubernamental donde esperaba conocer a potenciales aliados para los propósitos guerrilleros del Che Guevara. No fue así. Los  nuevos burócratas de las instituciones estatales eran todos de la ultraderecha. Por consiguiente, su misión se tornó más difícil  y apenas alcanzó para conocer a unos cuantos y posiblemente para lograr su amistad, hasta hubiera tenido que verse obligada a acostarse con uno u otro galán como fue el caso del Presidente de los bolivianos.

Cuando ese mes de julio de 1966,  los cubanos Pombo y Tuma arribaron a La Paz, se percataron que nada se había hecho para organizar la red urbana y a pesar de recibir la orden expresa de no tomar contacto con Tania, tuvieron que recurrir a ella, pues, necesitaban de alguien que los guiara por la ciudad para alquilar casas de seguridad destinadas al almacenamiento de material bélico, equipo adquirido del mercado negro, algunos documentos y a donde también arribarían los futuros combatientes extranjeros.  De este modo, Tania fue virtualmente descongelada de su inactividad  mantenida desde el 5 de noviembre de 1964.

A la postre, Tania fue uno de los factores principales para la prematura derrota de la guerrilla del Che, pues, cuando retomó contacto con El Che en Ñancahuazú el 1ro. De enero de 1967, recibió ese día la  clarísima misión que luego de conducir hasta Ñancahuazú o Camiri a personas argentinas proclives a la lucha armada a quienes El Che los había conocido en Cuba, debía retornar a la ciudad de La Paz, para cumplir la crucial misión de constituirse el principal nexo entre la guerrilla y la red urbana. Tania no lo entendió de ese modo. A finales de febrero por tercera vez arribó a Ñancahuazú conduciendo a Debray y Bustos y permaneció con éstos aguardando el arribo del Che que con el grueso de sus hombres se había dirigido a reconocer la zona de Río Grande. Lo esperó desde el 2 de marzo hasta el 17 marzo. El pasado 11 de marzo, las tropas militares ya habían ocupado Casa de Calamina, única puerta de entrada y salida para los guerrilleros al mundo exterior. Pocos días después – el 23 de marzo – se produjo el primer combate contra el ejército y desde ese momento se precipitaron los acontecimientos y Tania, lo mismo que Debray y Bustos, ya no pudieron evadirse de la zona de operaciones.

En el mes de julio de 1966, fue Coco Peredo quien eligió el área de los campamentos. Para este propósito compró Casa de Calamina  y monte adentro eligió el sitio donde procedió a instalar el primer campamento (Central). No se percató que esa área estaba servida únicamente  de sola entrada y salida al mismo tiempo y que más temprano que tarde, sería herméticamente bloqueada por el ejército.

En última instancia, no fue responsabilidad de Coco Peredo el haber elegido pésimamente como zona de operaciones, a esa ratonera, además casi desértica políticamente y sin recursos locales para sobrevivir. La responsabilidad, FUE DE SU COMANDANTE.

Es responsabilidad de todo comandante – sea de un ejército regular o irregular –  realizar personalmente – muy a pesar de su delegación a uno o más  subalternos – un análisis exhaustivo de su futuro terreno de lucha, de sus posibilidades y limitaciones de todo orden, incluido el factor político, más todavía si una lucha guerrillera, es ante todo una lucha política antes que militar.

El Comandante  Che Guevara, a quien, muchos lo elevan erróneamente a la categoría de estratega militar, se equivocó de punta a cabo en su concepción política y militar para capturar el poder del Estado boliviano y/o el de la Argentina. Su tozudez, tan característico de su personalidad no le permitió asimilar como experiencia, el fracaso de la guerrilla en la selva argentina, del Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP), el año 1964. Repitió en Bolivia su tesis de la viabilidad del foco guerrillero como método seguro para derrotar a un ejército regular como paso previo a la captura del poder total.

Tania – la fugaz amante del General René Barrientos Ortuño -, fue otra de las víctimas de su error. Antes de morir en la emboscada de Vado del yeso aquel 31 de agosto de 1967, atravesó por los más terribles sufrimientos físicos y morales que ninguna mujer desearía experimentar.

A pesar de haber sido enemiga de mi ejército, siento una honda pena por el martirio extremo en el que se vio sumida por espacio de seis largos meses.  La última vez que durmió entre sábanas, fue en la ciudad de Sucre, el 1ro. de marzo de 1967.