CROQUIS DEL COMBATE DE EL CHURO, LUGAR DONDE FUE APRESADO EL CHE GUEVARA

croquis selladoLa imagen que se adjunta a esta nota titula: CROQUIS DEL COMBATE DE CHURO 8 DE OCTUBRE.

Fue elaborado por uno de los actores militares de ese día.

Obsérvese el gráfico que describe la ubicación en el terreno de las tropas militares, de los tres grupos de guerrilleros en que se dividieron sus 17 componentes y también la relación nominal de los soldados fallecidos.

Se observa la dirección de rastrillaje que tuvo el tercer pelotón de la Compañía “B”, iniciando su rastrillaje de la quebrada La Tusca a las 10:30 AM hasta su confluencia con la del Churo y luego esta última y desde la parte más baja a partir de  la una de la tarde, hasta las 15:00 aproximadamente. En que el Tercer Pelotón solicita su relevo.

En el mismo croquis y citando al autor del libro  “La Guerrilla Inmolada” (general Gary Prado Salmón quien, en el grado de capitán comandó esta operación), dice: “Son enviados más abajo de la afluencia de las quebradas”, refiriéndose a Pablito, Morogoro, Chapaco y Eustaquio.

Da a entender que cuando a Hs. 10:30  se inicia el rastrillaje  simultáneo de las quebradas El Churo y La Tusca, esos cuatro guerrilleros se encontraban fuera del área de acción de la Compañía “B”.  Eso nos da a entender el autor de “La guerrilla inmolada”.

Sin embargo, el Che, en su diario de campaña correspondiente al 7 de octubre  (su última anotación), indica que a hrs. 02 de la mañana (ya del 8 de octubre), todos ellos llegaron al interior de la quebrada de El Churo y descansaron “por lo inútil de  seguir avanzando”.  Tres horas más tarde, el campesino Pedro Peña bajó a esta quebrada a regar sus sembradíos (cuya ubicación se observa en el croquis) y desde ese punto vio a “17 guerrilleros durmiendo” como se lee en el informe que  pasado el combate, el propio capitán Gary Prado elevó a la superioridad.

Esto quiere decir que el grupo de los cuatro: Pablito. Morogoro, Chapaco y Eustaquio,  no se encontraban fuera del radio de acción de la Compañía “B”, sino, dentro y se desprendieron del grupo del Che posiblemente entre las 10:30 de la mañana y una de la tarde, período en que se desarrolló el primer rastrillaje de ambas quebradas antes dichas: El  Churo y La Tusca.

El campesino Pedro Peña, al ver a los “17 guerrilleros durmiendo”, inmediatamente se retiró del lugar y se dirigió al pueblito de La Higuera donde vivaqueaban dos pelotones y le dio parte de lo observado, al subteniente Carlos Pérez, quien el acto, por su radio dio parte de esta novedad al capitán Prado.

Desde el momento en que Prado recibe la novedad – hrs. 06:00 – hasta que dispone el primer rastrillaje – hrs. 10:30 – han transcurrido cuatro horas y media; es decir tuvo cuatro horas y media para pedir refuerzos y poder con ellos, cercar los 300 metros de extensión de la quebrada del Churo; existían unidades que patrullaban por las cercanías; pero no lo hizo y este error  táctico permitió que de los 17 guerrilleros, primero huyeran de la quebrada cuatro y en horas de la noche del 8 de octubre, otros seis.  Estos últimos seis huyeron porque al capitán Prado se le ocurrió retirar a sus tropas del Churo, a las seis de la tarde, según él, por temor a que los soldados se tirotearan entre sí.  ¡Craso error!!!  Este oficial debió ser sometido ante un tribunal militar para su enjuiciamiento, por cuanto, además de facilitar la huida de los guerrilleros, varios días más tarde, este mismo grupo (conformado por Pombo, Darío, Ñato, Benigno, urbano e Inti),  dieron de baja a dos soldados de la misma compañía de Prado.

Es más: Prado, antes que el campesino Pedro Peña confirmara la presencia de 17 guerrilleros en el interior de la quebrada de El Churo, sabía anteladamente sobre este real efectivo, pues, lo habían confirmado los dos últimos desertores capturados días antes del 8 de octubre: Camba y León.

El autor del croquis, en su relato literal informa que antes de tomar contacto de fuego y vista con el cubano Antonio y otros, el Che ya estaba tratando de huir hacia la quebrada de La Tusca y en esas circunstancias fue capturado por los soldados  Alfredo Romero, Tomás Choque, Balboa y Aliaga.

En este combate, el tercer pelotón  sufrió la muerte  del soldado Sabino Cossío y tres soldados heridos: Valentín Quispe, Julio Paco y Miguel Taboada. De los guerrilleros fueron capturados vivos: el Che y Willy; los muertos: Antonio y Arturo; heridos: Pacho, Chino y Aniceto; éste último fue herido en horas de la mañana por el pelotón del subteniente Pérez.

Conviene aclarar que Aniceto fue herido en la cabeza cuando con Ñato intentaban reemplazar en la posición, a Urbano y Pombo, a quienes el Che los mandó a llamar con los primeros con el objeto de huir con ellos, de la quebrada y en ese ínterin, Aniceto fue herido y permaneció en ese estado hasta el día siguiente en que fue eliminado en la escuelita de La Higuera, junto al Chino y Pacho.

Entonces, se deduce que el Che tenía la intención de abandonar al grueso de sus hombres, al decidirse a llamar a dos de ellos (Urbano y Pombo), para huir con ellos más Willy, de la quebrada donde se combatía,

Mayores datos sobre este combate se encuentran  ampliamente detallados en el libro titulado: “La campaña militar contra la guerrilla del Che Guevara”. Sigue leyendo

CONTACTO DE TANIA CON CIRO BUSTOS

Plan de contacto con tania 1Plan de contacto con tania 2

(Extracto del libro: “La Campaña Militar contra el Che Guevara”; se publicará en el mes de febrero de 2013)

Recordemos que el Che, el 1ro. De enero de 1967, misionó a Tania a la Argentina, a objeto de tomar contacto con algunas personas (Jozami, Gelman y Stamponi), a quienes los había conocido en Cuba. Esperaba que éstos arribaran al campamento de Ñancahuazú a objeto de realizar coordinaciones para la apertura de un frente guerrillero en la Argentina y también para engrosar sus filas con elementos provenientes de ese país.

Otro de esos contactos fue Ciro Bustos, quien, a principios de loss años 60, se había graduado de Oficial, con la mención de “Oficial de Inteligencia”, en los campos de entrenamiento cubanos. Para entablar conversación con él, Tania recibió instrucciones por escrito y que se las puede leer en las tres hojas escaneadas que se adjuntan como prueba.

BIBLIOTECA DE CAMPAÑA DEL COMANDANTE CHE GUEVARA

TERCER ENCUENTRO LATINOAMERICANO DE BIBLIOTECARIOS, ARCHIVISTAS Y MUSEÓLOGOS (EBAM 2011)

 TÍTULO DE LA PONENCIA:       La biblioteca y archivos de campaña del Comandante Che Guevara.

AUTOR DE LA PONENCIA:       Diego Martínez Estévez

Ciudad y País                      :        Cochabamba – Bolivia

Filiación institucional           :     Fuerzas Armadas de Bolivia

Correo electrónico               :      martinezestevez@hotmail.com

Sitio web                              :        https://martinezestevez.wordpress.com

RESUMEN DE LA PONENCIA

El Che Guevara, desde temprana edad fue adquiriendo el hábito a la lectura que sería determinante para moldear su personalidad y orientación ideológica, por tanto, su praxis política que desembocaría en su lucha revolucionaria en Cuba, El Congo y Bolivia.

Sus vivencias las tradujo en muchos escritos, entre ellos sus diarios de campaña y otras publicaciones.

En cuanto a su perfil de lector, su pequeño ejército guerrillero en Bolivia llegó a contar con una biblioteca de campaña compuesta de unos 400 ejemplares obtenidos por Pombo y Tuma y alguna bibliografía traída desde México y Argentina, posiblemente por otros guerrilleros extranjeros que por diversas rutas, fueron incorporándose a la causa boliviana.

La presente ponencia muestra una parte del inventario de libros levantado por una unidad militar que incursionó en los campamentos y halló entre otras pertenencias, muchísimos libros. También se expone el inventario levantado por el propio Guevara de una parte de los libros que esperaba leer y que en parte los fue leyendo y fue registrando en su Cuaderno de Citas, ciertos párrafos que consideraba importantes. En total transcribió  en este cuaderno 88 párrafos y algunos de esos fragmentos ustedes lo pueden apreciar en la pantalla.

Otra particularidad del Che que esta ponencia busca relievar, es la función que de archivista de la guerrilla desempeñó, ya que cuando fue capturado, encontraron en su mochila, 88 piezas documentales.

Acerca del Cuaderno de Poesías también encontrado en su mochila, esta ponencia pretende demostrar que El Che transcribió únicamente tres poesías en su cuadernillo de 50 páginas y no 69 poesias, como las que aparecen en el libro titulado “EL Cuaderno Verde del Che”.

Finalmente el ponente sugiere que los bibliotecarios presentes en este congreso y cualquier otra persona interesada, instalen en algún lugar apropiado, LA BIBLIOTECA DE CAMPAÑA DEL COMANDANTE CHE GUEVARA, basándose en  la lista de los libros que registró El Che, en el inventario levantando por las patrullas militares y las provenientes de otras fuentes que el ponente durante su exposición les informará.

PALABRA CLAVE: Comandante

 LA BIBLIOTECA Y ARCHIVOS DE CAMPAÑA DEL COMANDANTE CHE GUEVARA

Como es de conocimiento general, El Che Guevara tenía variadas facetas; una de ellas era el de ser  un lector compulsivo. Este atributo no es casual y se le atribuye en parte a su enfermedad de asma que lo adquirió desde niño.

EL Che niño era hiperactivo; le gustaban los deportes, en particular el futbol; pero, como frecuentemente era atacado por el asma, se veía obligado a reposar en cama donde comenzó a adquirir el hábito por la lectura, con obras que en particular su madre le procuraba en su propósito de inculcarle valores humanos de suma utilidad que sostenidamente fueron forjando la personalidad y cultura en general del futuro adalid revolucionario. Su mal no fue  obstáculo para que no dejara su deporte preferido; mientras jugaba, uno de sus enfermeros improvisados y con una mascarilla de oxígeno en mano, se desplazaba por los bordes de la cancha  acompañando los correteos de  Ernesto para insuflarle sus pulmones cuando lo requiriese.

Jamás se dejó vencer por su enfermedad y lo combatió sañudamente realizando actividades físicas extremas. Años más tarde, en su vida de guerrillero, su tenacidad para vencer un sinfín de adversidades como el hambre, la sed y el frio,  se hizo más evidente cuando sometía al mismo tratamiento  espartano a sus hombres. Como su disciplina integral ya estaba modelada, nunca dejó de escribir sus vivencias y de preservar en archivos, los documentos elaborados en sus diversas campañas militares en las que participó.

Uno de los matices de su afán por difundir sus ideas  y dejar constancia de sus actividades revolucionarias, se hizo más evidente cuando el Ejército de Liberación de Cuba fue consolidando su organización y defensa de Sierra Maestra. El Che, en esa montaña, logró montar una imprenta destinada a la publicación de sus boletines de guerra y a la par, de difundir sus propias consideraciones sobre la marcha del proceso revolucionario cubano. También llegó a contar con una radio emisora para dar a conocer los acontecimientos guerreros, mandar o recibir órdenes en clave y por supuesto, como canal para echar por tierra la contra propaganda gubernamental.

Reitero que El Che era el más interesado para que los documentos guerrilleros  se los preservara cuidadosamente. Entre muchos escritos suyos, hace poco se publicó su Diario de Campaña que escribiera en Sierra Maestra y más antes, se  publicó su  libro titulado. “Pasajes revolucionarios: Congo”, basado en su Diario de Campaña que escribiera en aquél país.

Vertido tan ligero esbozo sobre el perfil del Che, en  este caso, como una persona interesada en registrar en documentos y otros instrumentos sobre aquellas actividades suyas y de su entorno que consideraba como importantes, veamos a continuación, la situación de los archivos guerrilleros que se generaron a partir de su llegada a Bolivia y hasta su muerte.

Los primeros futuros guerrilleros que llegaron a Bolivia fueron los cubanos Pombo y Tuma, compañeros inseparables del Che, en Sierra Maestra y recientemente en El Congo. Arribaron a La Paz a mediados de julio de 1966 y de inmediato procedieron a tomar contacto con militantes del Partido Comunista de Bolivia a objeto de  organizar la red urbana de la guerrilla. Además de estas tareas, ambos cubanos, sabedores de la vocación de lectura de su Comandante Che Guevara, se enfrascaron en la compra de libros usados que por entonces se expendían en los kioscos instalados en la avenida  Montes de la ciudad de La Paz. Lograron reunir alrededor de 400 libros que en el mes de noviembre de ese año – 1966, fueron transportados hasta  la zona guerrillera, más propiamente, al campamento guerrillero denominado por ellos como “Central”.  En este punto instalaron su biblioteca de campaña que serviría además, como instrumento  didáctico para la formación ideológica y política de los guerrilleros, considerados como los futuros líderes de la revolución socialista boliviana y de otros países, ya que en sus filas se contaban con cubanos, argentinos, peruanos y bolivianos.

Pero, más de uno se preguntará: ¿dónde fueron a parar ese gran lote de libros?

Pues, resulta que debido a la delación de dos nuevos  prisioneros – el argentino Ciro Bustos y el francés Regis Debray capturados el 19 de abril – el ejército supo de la existencia de depósitos ocultos en los campamentos guerrilleros que en principio las tropas militares no fueron en su búsqueda, sino, cuando otros guerrilleros  – los bolivianos Eusebio y Chingolo – desertaron el 9 de julio. Chingolo explicó  con mayor detalle la ubicación y el contenido de aquellos depósitos.

Con tan valiosa información y recurriendo nuevamente a Ciro Bustos, éste procedió a graficar en el mapa, la posible ubicación de dichos depósitos. De este modo, dos patrullas, guiadas respectivamente por Chingolo y Eusebio, ingresaron a los campamentos guerrilleros abandonados.

En uno de los depósitos hallaron muchísimos libros, cuya parte del inventario levantado por las unidades participantes,  pueden verlos en pantalla.

Todos estos libros fueron evacuados al Comando de la Cuarta División asentada en Camiri y en uno de los ambientes se montó una biblioteca con estos libros y otros.

El año 1984, mi persona llegó a conocer esa biblioteca, cuyos libros casi en su totalidad provenían de las cuevas guerrilleras. Constaté que eran los mismos libros encontrados porque los cotejé con el inventario levantado por entonces. Volví destinado a este Comando el año 1996 y los libros, todos sin excepción, habían desaparecido. Tal descuido se debe a que las FF.AA. no cuentan con bibliotecarios y archivistas profesionales para su administración y custodia permanente. Además que las instalaciones militares tampoco disponen de locales destinados exclusivamente para una biblioteca y menos para el archivos de los millares de documentos que se procesan en cada gestión.

Ahora bien. Para mejor prueba de la existencia de la biblioteca de campaña del Comandante Che Guevara, a continuación, ustedes pueden apreciar en la pantalla, la primera página del inventario de los libros de la guerrilla, levantadas por el puño y letra del Che Guevara. Reconozcan su letra, es del propio Guevara.

Algunos se preguntarán: ¿Por qué el Che Guevara, siendo Comandante y atingido con tantas preocupaciones que implican encontrarse en plena guerra, se dio a la tarea personal de levantar el tedioso trabajo de registrar los títulos de esos libros? 

La respuesta pareciera radicar en que el único intelectual en las filas guerrilleras era el Che y por tanto, se dio a esta y muchas tareas a lo largo de su vida de guerrillero en Bolivia y fuera de él. Cuando arribó a su campamento guerrillero en noviembre de 1967, faccionó para él, un programa de lecturas de todos esos libros. Esperaba leer 19 libros por mes que no llegó a cumplir porque más temprano que tarde se vio obligado a abandonar sus campamentos, llevando consigo y en las mochilas de sus compañeros, únicamente algunos libros.

Además de la lectura que también inculcaba entre sus hombres y como bien sabemos, escribió su Diario de Campaña, sin embargo, no fue este, el único documento que escribió. Están también las Fojas de Concepto de su personal donde registraba sus capacidades combativas y políticas, luego, su Cuaderno de Citas donde transcribía ciertos párrafos de libros de autores socialistas que le interesaban. Parte de las 88 citas que transcribió en el denominado CUADERNO DE APUNTES (título este, dado por las autoridades militares que levantaron el inventario de todo cuando capturaron a la guerrilla) y que lo pueden ver en la pantalla.

En este CUADERNO DE APUNTES, el Che transcribió casi 90 párrafos de libros leídos por él en Ñancahuazú. Entre esas transcripciones están las 16 que registró de lo vertido por Leon Trotsky, cuatro de ellas lo pueden apreciar en la imagen que se muestra en la pantalla.

Este y otros antecedentes desplegadas en otras tierras también fuera de Bolivia, lo perfilan asimismo como un historiador que deja en testimonio documental, su larga  lucha revolucionaria emprendida, para conocimiento y ejemplo de las futuras generaciones.

Pero hay algo más en la faceta de este singular personaje.

No fue únicamente historiador, sino también, un celoso archivista, guardián de los documentos guerrilleros.

La razón que lo llevó a decidir custodiar personalmente los documentos comprometedores de la guerrilla, sucedió el 5 de abril de 1967, cuando en la  primera incursión del ejército realizada al Campamento Central, encontró entre los arbustos una fotografía de él, todavía sin barba y también hallaron el Diario del cubano Braulio. Cuando El Che se informó de este descuido anunciado por las radioemisoras nacionales, decidió centralizar  en su mochila los Diarios de Campaña de todos sus compañeros, además de otros documentos de suma importancia.

De este modo,  la patrulla que lo capturó y revisó su mochila aquel 8 de octubre, se encontró con toda una caja de pandora. Halló en su interior nada menos que 108 piezas documentales.

El inventario de ese hallazgo, lo pueden también apreciar en la pantalla.

Entre los más importantes se encuentran su Diario de Campaña, los Diarios de algunos de sus compañeros, su Cuaderno de Citas bibliográficas y su Cuaderno donde registraba las capacidades de su personal y además, su Cuaderno de Poesías.

En cuanto a su Cuaderno de Poesías. Es un cuaderno del tamaño de la mitad del papel tamaño oficio, consta de 50 páginas donde llegó a transcribir, únicamente 3 poesías y no 69 como refiere el prologuista de esta antología, el señor Paco Ignacio Taibo II. De haber El Che transcrito 69 poesías, hubiera tenido que utilizar dos cuadernos para semejante cantidad.

Lo que estoy pretendiendo decirles, es que el señor Paco Ignacio Taibo II, autor de la publicación de esa obra, cuya tapa del libro en cuestión se observa en pantalla,  es falso, ya que en todo el inventario de documentos que se encontró en los depósitos guerrilleros y en la mochila del Che y en el resto de las mochilas de los demás guerrilleros, no existe otro cuaderno o papel suelto donde El Che hubiera también transcrito otra cantidad mayor, aparte de esas tres únicas piezas poéticas, que se las muestro en la pantalla.

Como podrán apreciar, las tres únicas piezas abarcan un total de diez páginas y el resto de las 40 páginas  se encuentran vacías  y ustedes pueden constatar este hecho  si se dirigen al Archivo Histórico de las FF.AA. de Bolivia que se encuentra en la ciudad de La Paz.

El autor afirma que alguien – el año 2006 –  le hizo entrega de un legajo de fotocopias de esas supuestas 69 poesías. Sin embargo, para demostrar la autenticidad de los mismos, considero que este señor debía introducir en su obra, cuando menos unas diez piezas escaneadas de los originales, es decir, de las escritas con puño y letra del Che Guevara.

Señoras y señores. Alrededor de la figura del Che, se han escrito muchas verdades; pero, también muchísimas medias verdades y muchísimas mentiras, buscando por lo general, finalidades mercantilistas. En el caso del supuesto libro de poesías atribuida al Che, ya se lo comercializa en Bolivia, al costo de 11 dólares.

Por lo expresado. Al no existir en ningún archivo militar de las FF.AA. bolivianas el registro de esas 69 poesías publicadas en el libro de Paco Ignacio Taibo II,  se pone al desnudo o al descubierto, una nueva mentira, publicada en relación a los actos acometidos a lo largo de su vida, por mítico guerrillero Ernesto Che Guevara.

Ya Napoleón, había manifestado indicando: “Me hacen ganar muchas batallas en las que jamás participé”.

Mayores argumentos acerca de las supuestas 69 poesías transcritas por El Che, lo podrán leer en mi blog: https://martinezestevez.wordpress.com, haciendo click en la categoría de: GUERRILLAS DEL CHE GUEVARA.

Ahora. Retomemos el caso de los archivos de la guerrilla del Che.

Toda cuanto se ha podido rescatar de la documentación elaborada tanto por las FF.AA. bolivianas y por la guerrilla, caben en una gaveta metálica de cuatro compartimentos. A .lo largo del tiempo y desde el mismo año de 1967, fueron siendo hurtados, extraviados y hasta destruidos, miles de páginas; también desaparecieron trofeos de guerra y es el caso del material quirúrgico arrebatado a la guerrilla en el combate de Morocos; este instrumento se encontraba expuesto en una vitrina sin seguro, allá en Camiri, en el Cuartel del Comando de la Cuarta División.

En ese mismo cuartel desde donde se dirigieron las operaciones anti guerrilleras, fue habilitado un ambiente destinado al depósito de documentos aparentemente sin importancia gestionaría y menos histórica. Este ambiente se hallaba ubicado al lado de un mingitorio y entre ese verdadero montículo de papeles elaborados desde los tiempos de la Guerra del Chaco (1932 -1935), encontré  – digamos buceando – una apreciable cantidad de documentos elaborados por los militares, a lo largo de la campaña antiguerrillera de 1967.

Afortunadamente toda esa documentación en peligro de continuar siendo destruido, fue trasladado a otro ambiente donde por fin – el año 1995 – se organizó el Archivo del Comando de la Cuarta División, al mando de un oficial quien sin el aval de un  conocimiento científico  y muñido de su mera iniciativa, hizo cuanto pudo para clasificar los documentos y colocarlos en su anaquel de destino.

Hasta el año 2000 inclusive, la administración documental militar, desde el Ministerio de Defensa hasta el cuartel más pequeño, no disponía con un reglamento basado en principios archivísticos. Ese caos de desorden bibliotecario y documental, llegó a su fin, al menos en el Ministerio de Defensa y en el Archivo Histórico de las FF.AA.,  que hoy por hoy se han convertido en instalaciones didácticas donde acuden a realizar sus pasantías los alumnos de la Carrera de Historia y de Bibliotecología y Archivística, de la universidad Mayor de San Andrés. Esa labor de reordenamiento administrativo en el Ministerio de Defensa fue acometido personalmente por el Historiador Luis Oporto, organizador de este tercer encuentro latinoamericano.

En cuanto a la profunda reestructuración introducida en el ahora denominado “Archivo Histórico de las FF.AA”, incluido su respectivo reglamento de obligatorio cumplimiento en todo el ámbito de la institución militar para la administración documental, fue obra del Coronel Simón Orellana, historiador profesional, cuya tesis de licenciatura permitió virtualmente salvar de su sostenida destrucción y hasta hurto, de la enorme cantidad de documentación que año tras año se procesa a lo largo y ancho del territorio boliviano donde se encuentran desplegados los cuarteles militares.

Lo que le hace y gran falta a las FF.AA., es el de contar con historiadores, bibliotecólogos y archivistas militares, científicamente preparados en estos campos.

Casi al finalizar esta ponencia debo decirles que los guerrilleros de 1967, escribieron cartas a sus seres queridos que jamás pudieron llegar a sus destinos. Esto, porque el cartero – en este caso el francés Regis Debray  y junto al argentino Ciro Bustos – no lograron salir del cerco militar tendido en la primera semana de abril de 1967 y tuvieron que retornar junto a un grupo grande de guerrilleros al mando del Che, a sus campamentos. Las cartas esas que la mayoría llevaban la fecha del 24 de marzo, se guardaron en uno de los depósitos y otras, se los encontró en la mochila del Comandante Guevara.

Una de esas cartas que recién hace tres semanas  me percaté que existía, es la carta de Tania la guerrillera para su amado Ulises. No lleva fecha alguna; pero sin duda la escribió en uno de esos días de marzo – 67.

La carta es de Tania, porque en la guerrilla no había otra mujer más que ella y el novio de Tania, tiene el pseudónimo de Ulises y es  a él, a quien estaba dirigida esa misiva.

Vean en la pantalla, son  dos de las cuatro páginas que escribió Aydeé Tamara Bunke Bider, para su amado, el cubano Dámaso Lescaille, alias Ulises Estrada. La foto que observan es de Tania.

Ya me imagino la sorpresa cargada de recuerdos que le traerá a Ulises, cuando éste se informe que su novia y desde las entrañas del territorio boliviano, le escribió una carta amorosa.

Cuando murió Tania, su cadáver fue encontrado atascado en una piedra, a un kilómetro más abajo del punto donde ella más nueve compañeros cayeron en una emboscada. Tenía aferrada en una mano la oreja de una pequeña olla de fierro enlosado de color azul y en cuyo interior guardaba su ración de arroz que había cocinado para ella un día antes de su muerte. No le encontraron ninguna herida más que en su brazo derecho, además de un proyectil que le perforó la mochila y fue a impactar cerca a la cola del disparador de su pequeña pistola que lo tenía guardado en esa bolsa.  Esa única ligera herida y que fuera constatada por la patrulla, hace presumir que murió ahogada.

Distinguidos presentes. Aprovecho esta importante reunión para sugerir en particular a los bibliotecarios, que en alguna instalación de su entorno, creen la BIBLIOTECA DEL COMANDANTE CHE GUEVARA, con los libros que él leía y se propuso leer allá en Ñancahuazú y también en otras partes del mundo. A fin de coadyuvar en este noble propósito, dejaré a su disposición una lista de libros que transcribí del inventario que levantó el propio Che Guevara, el que levantó el ejército (que lamentablemente solo pude escanear una página) y las rescatadas también de otras fuentes que publicaron títulos de libros atribuidos a la biblioteca de campaña del guerrillero.

Señores Archivistas. Uds., mejor que nadie comprenden la extraordinaria importancia de su labor. Los archivos son parte esencial de los instrumentos de información de todo país, ya que su contenido está expresando el desarrollo histórico de los pueblos o de alguna institución en particular.  Por tanto, sirve para la administración de todo gobierno, es de suma importancia para la comunidad y el Estado, el desarrollo económico y social, para el científico – tecnológico, el fomento de la cultura y también para dar a luz,  a aquellos actos sublimes de entrega de la vida por una causa humana y/o social, desplegadas por hombres como Ernesto Che Guevara.

No menos importante podemos decir de los libros, que en este caso, forjaron el carácter, la personalidad y la sapiencia  de uno de los personajes más importantes de la historia universal.

EL Che, incluso para sus enemigos ideológicos, políticos y militares, dejó innumerables ejemplos de integridad, de disciplina, de espíritu de superación. Por tanto, ustedes, nosotros, todos, tenemos el deber moral y material de difundir su ejemplo por doquier y donde nos fuera oportuno darlos a conocer y que mejor en este caso, creando, lo reitero: LA BIBLIOTECA DEL COMANDANTE CHE GUEVARA.

Muchas gracias

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA:

“Ñancahuazú: Apuntes para la historia militar de Bolivia”. Diego Martínez Estévez.

http://museocheguevaraargentina.blogspot.com/2008/09/tania-la-guerrillera-argentina.html

 

LA MUERTE DE TANIA LA GUERRILLERA

(Extracto del libro próximo a publicarse: LA CAMPAÑA MILITAR CONTRA EL CHE GUEVARA.

Desde el 17 de abril hasta el 9 de julio de 1967, la banda guerrillera de Joaquín se mantuvo estática a la espera del retorno de la banda del Che que se había dirigido al sur, acompañando al francés Debray y al argentino Bustos, en su propósito de abandonar el país. No lo lograron y fueron apresados en Muyupampa.

Con Joaquín se encontraban Tania, los enfermos y “La Resaca”, en total 17  guerrilleros;  en ese periodo no padecieron de tanta hambre y sed como fue el caso del grupo del Che, pues, se mantuvieron relativamente  estáticos  en las proximidades de Bella Vista y se abastecían cada dos o tres días, de la casa del campesino Carballo, hasta de humintas solían gozar (la huminta es en una pasta de masa de maíz cocido, a veces con un trozo de queso  y levemente aceitada y tostada en las hojas del maiz).

Su tranquilidad se vio interrumpida cuando su  posición fue detectada por el ejército y atacado en sucesivas oportunidades. En cada ataque el grupo cambiaba de posición; hasta que el 8 de agosto sufrió la siguiente baja, esta vez la víctima fue del boliviano Pedro, que cayó abrazando a su ametralladora Browning.

Según refiere el prisionero boliviano Paco, a Tania le invadía el pánico en cada ataque que sufrían. Su misión era escuchar la radio comercial para tratar de informarse por este medio sobre la situación de la banda de Che. Frecuentemente se veía obligada a  soportar las acusaciones de Braulio y Joaquin quienes la culpaban de haber provocado la separación de ambos grupos, de pasear por el mundo gastándose la plata de la revolución. Tania, entre sollozos argumentaba que ella se había sacrificado quizás mucho más que ellos. Cierto día, le pidió a Joaquin que la fusilara si había hecho algo indebido. Era la única que defendia a los miembros de La Resaca (todos ellos bolivianos y reclutados con engaños), por el mal trato que los cubanos les dispensaban.

Su vía crucis se dio inicio cuando el 8 de agosto Joaquin, habiendo perdido la esperanza de reintegrarse al grupo del Che, decidió operar por su cuenta y para esto, su columna bajó hasta las proximidades de Monteagudo; pero, en esta zona atestada de campesinos se percataron que resultaba altamente peligroso dejarse ver con ellos, ya que en lugar de simpatizar con su causa, delataban su presencia ante las autoridades políticas y militares. Constatado este hecho, Joaquin decidió dar media vuelta para dirigirse al norte, a la región de río Grande, donde por versiones radiales se informaron que El Che andaba por esa zona conocida por ellos, pues,en el  mes de febrero pasado habían realizado un reconocimiento en esa dirección.

Esta segunda contramarcha al norte, esta vez de casi dos centenares de kilómetros y no pocas veces salvando empinadas subidas por ese monte casi impenetrable y padeciendo de hambre y sed, les demandó enormes esfuerzos, particularmente a Tania que por una dolencia en el bajo vientre, retrazaba el ritmo de la marcha y por ese motivo era frecuentemente recriminada por el sanguinario Joaquin; en  en uno de estos incidentes Tania fue abofeteada. La acompañaba el cubano Alejandro, quien nunca más pudo reponerse de su enfermedad provocada por esa extrema inanición a la que se vio sometido en esa larga marcha de entrenamiento y exploración efectuada  hacia río Grande que fuea llevado a cabo al mando del Che el 1ro. de febrero y finalizada el 17 de marzo.

Así llegó el 31 de agosto. El grupo  de Joaquín arribó a las proximidades del mayor punto de referencia que la guerrilla conocía: LA CASA DEL CAMPESINO HONORATO ROJAS. Después de abastecerse en esta morada, los enviados de Joaquin acordaron con Honorato para el día siguiente por la tarde, ser guiados por éste hacia cierto vado de río Grande .

Para este fatal dia, el grupo de Joaquin,  de 17 combatientes que inicialmente contaba , se había reducido a 10.

En esa espera de 24 horas antes de ser guiados por Honorato a la zona de muerte donde donde serían aniquilados, aprovecharon para descansar y cocinar por última vez  los víveres proporcionados por la esposa de Honorato.

El Capitán Mario Vargas Salinas que se había puesto de acuerdo con Honorato sobre el lugar a donde debía guiar a los guerrilleros, con sus 30 hombres se discoló en ambas orillas y aguardó inmóvil desde tempranas horas la aparición del enemigo, hasta que, cuando el crepúsculo nautico vespertino llegaba a su ocaso, apareció el grupo encabezado por el campesino, quien para identificarse, se puso una camisa blanca. Tania marchaba en la cola de la columna.

El Cubano Braulio cruzó primero y escudriñó con su vista el entorno. Unos metros adelante se levantaba una pendiente de arena en cuya altura y mimetizados entre la espsura del follaje, una veintena de soldados lo observaban. Levantando un brazo en señal de avance, dijo a sus compañeros: “pasen, no hay problema”.

El grupo avanzó y cuando todos ingresaron al río, el oficial al mando de los emboscadores, con un disparo dio la señal de fuego y la quietud del ambiente al instante se vio interrumpido por el desencadenamiento de fuego de 30 bocas de fuego. Braulio casi en el mismo instante giró sobre sí mismo, se tendió de espaldas y apoyó el cañon de su ametralladora Browning  sobres sus pies y alcanzó a lanzar una ráfaga sobre la pendiente matando a un soldado que imprudentemente se puso de pie  y casi instantaneamente el cubano recibió un tiro en el ojo derecho disparado por el soldado Argarañáz.

Con los primeros disparos, más de la mitad de los guerrilleros comenzaron a flotar muertos. De esta carnicería se salvaron tres: Los bolivianos Paco y Maimura (que minutos más tarde sería muerto a boca de jarro por el Cabo Tito, trinitario como él) y el peruano El Negro que logró huir con direción a Ñancahuazú y  el 3 de septiembre sería atacado y muerto por toda una Compañía.

Tania fue herida en el hueso de su brazo derecho que le hizo florecer sus carnes y al parecer murió ahogada, pues, cuando su cadáver fue rescatado tres días más tarde atascada en una piedra y a 800 metros de la zona de muerte, no le encontraron ninguna otra herida. Otro proyectil penetró su mochila e impactó en la cola del disparador de su pequeña pistola que la tenía guardada en la bolsa.  Esta diminuta arma de 9 milímetros, con empuñaura de color blanco, le fue obsequiada por el subteniente Eduardo Galindo Granchant a su comandante de Sección, el subteniente Molina Pabón, en reconocimiento al cumplimiento de su penosa misión de realizar con su patrulla la búsqueda y rescate del cadáver de Tania.

Cuando esta patrulla encontró su cadáver notaron que Tania tenía aferrada con una mano el asa de la tapa de una pequeña olla de fierro enlosado de color azul, asegurada con cuerdas clonteniendo arroz cocido. Se infiere que Tania, además de tratar de salvar su vida en esas turbulentas aguas, trató de no perder ese único sustento alimenticio del que disponía.

La patrulla, con el cuerpo a cuestas retornó al Puesto Comando de la compañía y un soldado procedió a levantar el inventario del contenido de la mochila de Tania. Además de alguna ropa interior, encontraron un libro, 100 dólares, su libreta de apuntes del tamaño de un celular aunque un poco más ancho (en realidad era la cuarta libreta de Tania) y lo más conmovedor fue una carta dirigida a un tal Vargas, residente en la calle Santibañez  No. 46…de la ciudad de cochabamba; le decía que posiblemte no saldría viva y le pedía que por favor le cuidara a “papi”.

Vestía uniforme camouflado, botas y un cinturón de campaña.  Los soldados de Galindo, al ver su cadáver, se ensañaron emprendiéndolo a puntapiés, culpándola que por ella no retornaban a sus hogares. Fue enterrada en Vallegrande a donde concurrió el Presidente de la República, el General Barrientos. Tania era una vieja conocida de Barrientos, ya que se había acostado con él un año anterior el mismo día que se conocieron en un pueblito altiplánico donde ambos concurrieron a presenciar un acontecimiento de música folclórica. Por supuesto que la presencia de Tania en ese acontecimiento, no fue casual; esperaba entablar amistad con el mujeriego de Barrientos. No le fue nada difícil conquistarlo y se acostó con él en uno de las casas de la calle 3 de Obrajes de la ciudad de La Paz a donde el Mandatario solía llevar personalmente o por intermedio de sus edecanes, a sus casuales amantes.

TANIA LA GUERRILLERA Y EL PRESIDENTE RENÉ BARRIENTOS

TANIA LA GUERRILLERA Y EL PRESIDENTE RENÉ BARRIENTOS

Una de las facetas del General René Barrientos Ortuño – Presidente de la República – era su inveterado interés por las mujeres. Así lo manifiesta uno de sus ex edecanes.  En la ciudad de La Paz, el General tenía a su disposición “tres casas de seguridad”  para sus placeres sexuales. En diversas circunstancias, el Mandatario elegía a la mujer que le era de su agrado y en seguida le hacía una señal preestablecida  a su edecán de turno, para que éste acordara con su elegida una cita íntima en una de las casas situadas en distintas partes de la ciudad, un de ellas, la calle 3 de Obrajes.

Algunas veces, la dama de turno era introducida en el coche presidencial a la espera de la lllegada del Mandatario para ser fornicada en una de las residencias.

En cierta ocasión, el General fue agasajado por sus padres en su domicilio de Tarata – Cochabamba. Lo que debía ser una fiesta familiar se convirtió en una gran celebración. Acudió mucha gente del pueblo, entre ellos, dos muchachas norteamericanas que trabajaban en la organización denominada Alianza para el Progreso, dependiente de la Embajada de EE.UU.

Extrañamente durante la fiesta, los dos edecanes de turno no recibieron ninguna señal preestablecida proveniente del Capitán General de las FF.AA.,por lo que se sintieron liberados para proceder a conquistar a las gringuitas. Cuando llegó a su fin el agasajo, el Mandatario tomó el volante de su jeep Land Rover y por detrás se encolumnó el de los edecanes, quienes ya se imaginaban verse revolcándose con sus rubias, en una de las casas de seguridad.

Para desazón de ambos oficiales que viajaban besuqueándose con las damas, a medio camino se detuvo el jeep del Mandatario y le ordenó a uno de ellos que las muchachas se trasladaran a su vehículo. Las gringuitas, ni cortas ni perezosas y obsequiándoles a sus fugases galanes sus amplias sonrisas, se despidieron.

Llegaron a Cochabamba y el Mandatario las condujo a una de las casas de seguridad de las que también disponía en esta ciudad. Después de varias horas de relajo sexual con dos mujeres al mismo tiempo, abandonó el lugar y el edecán de servicio que pacientemente aguardaba en la calle, se apresuró en evacuar a las jóvenes a su propio hotel y se despidió en el acto para retornar al puesto del deber.

En otra ocasión, uno de estos edecanes no se encontraba de servicio y decidió asistir con su esposa e hijos al pueblito de Compi, situado muy próximo al lago Titicaca, donde se llevó a cabo un festival de música autóctona. También allí se había dirigido el Presidente de la República. El oficial, luego de saludarlo protocolarmente se dirigió con su familia a sentarse en uno de los extremos del palco oficial. Desde su sitio notó la presencia de una muchacha casi rubia, acompañada de Gonzalo López Muñoz, quien fungía como Jefe de la Dirección Nacional de Información de la Presidencia de la República; amigo personal y de absoluta confianza del Presidente.  Al rato, la muchacha apareció sentada al lado del Presidente y como en anteriores ocasiones, también fue conducida por el propio Barrientos a una de las casas de seguridad. Esto sucedió el año 1966.

En el mes de agosto del año siguiente, dos patrullas de la Cuarta División fueron guiados por dos guerrilleros desertores (Chingolo y Eusebio), hasta los campamentos guerrilleros y en una de las cuevas hallaron abundantes fotografías que habían sido tomadas por Tania. Días más tarde, el Presidente y sus edecanes vieron las fotos y la reconocieron: era Laura Gutiérrez Bauer, la muchacha a quien Barrientos le había sido presentado en el pueblito de Compi por su Director de Información y luego, tenido sexo con ella. Sus edecanes, después de llevarse semejante sorpresa, no hicieron ningún comentario con su Capitán General a quien le guardaban el mayor de los respetos.  Uno de ellos., relata que en ese único encuentro íntimo que Tania tuvo con el Presidente, no cree que hubiese  logrado obtener de la boca de ese amante de turno, alguna información de valía, además que Barrientos, no era de esos que repetía el mismo bocado.

El que no la pasó nada bien, fue Gonzalo López Muñoz, que de inmediato fue tomado preso, acusado de ser parte componente de la red urbana de la guerrilla. López Muñoz era concuñado de la prima de la esposa del guerrillero Guido Peredo Leygue. Fue por esta vía que Tania logró entablar amistad con aquél y obtuvo por su intermedio dos credenciales firmados a nombre de Adolfo Mena González: el primero que lo acreditaba como Enviado Especial de la ONU y el segundo, le autorizaba a circular sin restricciones por el interior del territorio nacional. Mena no era otro que el mismísimo Che.

Hasta el mes de julio de 1966, Tania (Tamara Bunke Bider, de nacionalidad argentina), cumplió la misión específica que le diera El Che en La Habana el año 1964: el de enrolarse con altas autoridades militares y con autoridades del Partido gobernante (MNR); tambien fue advertida de no inmiscuirse con actividades subversivas, es decir, mantener un perfil bajo hasta nueva orden y así se mantuvo. Sin embargo, Tania arribó a la ciudad de La Paz desde el Perú, justo al día siguiente del Golpe Militar del 4 noviembre de 1966 encabezado por el General René Barrientos Ortuño; es decir, que la expectativa del Che de contar en el futuro con una infiltrada en un gobierno (MNR), supuestamente  antiimperialista, ya no fue posible.  Recordemos que hasta antes que este gobierno rompiese sus relaciones diplomáticas con Cuba (por presiones de EE.UU.), las autoridades bolivianas toleraban las actividades clandestinas de los diplomáticos cubanos, como cuando se hicieron de la vista gorda del tránsito encubierto por territorio nacional, de los futuros guerrilleros peruanos y argentinos entrenados en Cuba, quienes utilizaba a Bolivia como puente para dirigirse a sus países guiados por elementos destacados por el Partido Comunista de Bolivia (PCB), a la sazón, cogobernante  nacional.

Contando con este antecedente político reinante en Bolivia, Tania, a su arribo a la capital gubernamental donde esperaba conocer a potenciales aliados para los propósitos guerrilleros del Che Guevara. No fue así. Los  nuevos burócratas de las instituciones estatales eran todos de la ultraderecha. Por consiguiente, su misión se tornó más difícil  y apenas alcanzó para conocer a unos cuantos y posiblemente para lograr su amistad, hasta hubiera tenido que verse obligada a acostarse con uno u otro galán como fue el caso del Presidente de los bolivianos.

Cuando ese mes de julio de 1966,  los cubanos Pombo y Tuma arribaron a La Paz, se percataron que nada se había hecho para organizar la red urbana y a pesar de recibir la orden expresa de no tomar contacto con Tania, tuvieron que recurrir a ella, pues, necesitaban de alguien que los guiara por la ciudad para alquilar casas de seguridad destinadas al almacenamiento de material bélico, equipo adquirido del mercado negro, algunos documentos y a donde también arribarían los futuros combatientes extranjeros.  De este modo, Tania fue virtualmente descongelada de su inactividad  mantenida desde el 5 de noviembre de 1964.

A la postre, Tania fue uno de los factores principales para la prematura derrota de la guerrilla del Che, pues, cuando retomó contacto con El Che en Ñancahuazú el 1ro. De enero de 1967, recibió ese día la  clarísima misión que luego de conducir hasta Ñancahuazú o Camiri a personas argentinas proclives a la lucha armada a quienes El Che los había conocido en Cuba, debía retornar a la ciudad de La Paz, para cumplir la crucial misión de constituirse el principal nexo entre la guerrilla y la red urbana. Tania no lo entendió de ese modo. A finales de febrero por tercera vez arribó a Ñancahuazú conduciendo a Debray y Bustos y permaneció con éstos aguardando el arribo del Che que con el grueso de sus hombres se había dirigido a reconocer la zona de Río Grande. Lo esperó desde el 2 de marzo hasta el 17 marzo. El pasado 11 de marzo, las tropas militares ya habían ocupado Casa de Calamina, única puerta de entrada y salida para los guerrilleros al mundo exterior. Pocos días después – el 23 de marzo – se produjo el primer combate contra el ejército y desde ese momento se precipitaron los acontecimientos y Tania, lo mismo que Debray y Bustos, ya no pudieron evadirse de la zona de operaciones.

En el mes de julio de 1966, fue Coco Peredo quien eligió el área de los campamentos. Para este propósito compró Casa de Calamina  y monte adentro eligió el sitio donde procedió a instalar el primer campamento (Central). No se percató que esa área estaba servida únicamente  de sola entrada y salida al mismo tiempo y que más temprano que tarde, sería herméticamente bloqueada por el ejército.

En última instancia, no fue responsabilidad de Coco Peredo el haber elegido pésimamente como zona de operaciones, a esa ratonera, además casi desértica políticamente y sin recursos locales para sobrevivir. La responsabilidad, FUE DE SU COMANDANTE.

Es responsabilidad de todo comandante – sea de un ejército regular o irregular –  realizar personalmente – muy a pesar de su delegación a uno o más  subalternos – un análisis exhaustivo de su futuro terreno de lucha, de sus posibilidades y limitaciones de todo orden, incluido el factor político, más todavía si una lucha guerrillera, es ante todo una lucha política antes que militar.

El Comandante  Che Guevara, a quien, muchos lo elevan erróneamente a la categoría de estratega militar, se equivocó de punta a cabo en su concepción política y militar para capturar el poder del Estado boliviano y/o el de la Argentina. Su tozudez, tan característico de su personalidad no le permitió asimilar como experiencia, el fracaso de la guerrilla en la selva argentina, del Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP), el año 1964. Repitió en Bolivia su tesis de la viabilidad del foco guerrillero como método seguro para derrotar a un ejército regular como paso previo a la captura del poder total.

Tania – la fugaz amante del General René Barrientos Ortuño -, fue otra de las víctimas de su error. Antes de morir en la emboscada de Vado del yeso aquel 31 de agosto de 1967, atravesó por los más terribles sufrimientos físicos y morales que ninguna mujer desearía experimentar.

A pesar de haber sido enemiga de mi ejército, siento una honda pena por el martirio extremo en el que se vio sumida por espacio de seis largos meses.  La última vez que durmió entre sábanas, fue en la ciudad de Sucre, el 1ro. de marzo de 1967.

GUERRILLAS DEL CHE: Las muertes del Loro y un “sacerdote”

(Extracto del libro próximo a publicarse: LA CAMPAÑA MILITAR CONTRA EL CHE GUEVARA EN BOLIVIA)

Jorge Vásquez Viaña, alias El Loro  era hijo del  escritor cruceño Humberto Vásquez Machicado y hermano del enlace de la red urbana guerrillera, Humberto.

Al descubrirse su participación en la organización guerrillera del Che Guevara, junto a otros fue expulsado del Partido Comunista de Bolivia. Ya el año 1963, fungió como propietario de una hacienda aledaña al Río Emborozú – Bermejo, ubicada en la frontera con la Argentina, donde el argentino Jorge Ricardo Masetti montó un campamento de entrenamiento guerrillero.

El 22 de abril de 1967 y como consecuencia del sorpresivo ataque de una patrulla militar a la banda del Che en Caripote (próximo a Muyupampa), el Loro se extravió de este grupo. Cinco días más tarde pareció en Taperillas y por la espalda mató a un sargento y un soldado cuando éstos se dirigían a su campamento. Posteriormente, en su propósito de reintegrarse a su banda capturó a un campesino a quien desvistió y permaneció oculto encaramado en un árbol. Su presencia en la zona corrió como reguero de pólvora y fue el propio Corregidor de la zona acompañado por otros campesinos y guiados por perros, que lo localizaron. Uno de ellos le disparó logrando herirlo.

Era el 29 de abril cuando el Loro fue evacuado al hospital de Camiri donde un agente de la CIA – con el pseudónimo de Antonio González –  de nacionalidad cubana,  haciéndose pasar por un enviado de Fidel Castro le arrancó cierta valiosa información; en realidad fue una confirmación sobre  la presencia del Che Guevara en la selva boliviana (el francés Debray y el Argentino Bustos ocho días antes; es decir, el mismo día de su captura, ya habían informado a sus captores y también al agente de la CIA, que el Che comandaba el grupo de guerrilleros “del norte”).

El 30 de abril, la Sección II (Inteligencia) del Comando de la 4ta. División  elevó el siguiente parte al Comando de Ejército:

“Horas 17:30 día ayer capturóse guerrillero Jorge Vázquez Viaña con herida proyectil sin salida muslo derecho. Mismo elemento fue quien dio baja Sgto. Guillermo Torres y Sldo. Miguel Espada. Domicilio Av. Iturralde No. 1277. Hijo de Elva Viaña, teléfono No. 23848. Estudiante. Rocha”. 

El escalón superior, receptor de este cifrado, en su proveído instruyó que se diera respuesta de este modo:

“Tomar nota y de acuerdo mis  instrucciones especiales, ordenar aplicar procedimiento acordado en estos casos”.

Como la captura de El Loro trascendió al público externo, alguna organización guerrillera uruguaya destacó  de inmediato hasta Camiri a un número indeterminado de personas con la misión de rescatar al Loro.

En esos días en que Jorge Vásquez convalecía en el  Hospital Militar de Camiri, un monje con tonsura y  sotana negra circulaba por las calles de esa pequeña población.

A la población camireña, a la sazón profundamente religiosa, no le era extraño ver por las calles a sacerdotes. Sin embargo, al Jefe de Estado Mayor del Comando de la 4ta. División, un detalle imperceptible (para otros),  en el perfíl del “padrecito”, le llamó profundamente la atención. El sacerdote que acababa  de cruzar por la plaza principal de Camiri tenía parte de su cabeza rapada. En el acto, el oficial ordenó que se lo convocara a su oficina. El interrogatorio, en principio muy cortés, se refirió a su origen y las razones de su residencia en esa localidad. Minutos más tarde, el cura con tonsura, pocos pudo resistir a las preguntas que sobre la carrera sacerdotal le formulaba el oficial. Para salir de toda duda, el militar le pidió conversar en el idioma latín y el religioso  no pudo ni decir ni “hola” en esa lengua ya extinguida. 

Resultó que el militar, antes de abrazar la carrera de las armas probó ser sacerdote en un seminario donde estuvo encerrado durante tres años estudiando esa doctrina y como parte de ella la lengua litúrgica, que el falso cura de procedencia uruguaya  desconocía por completo.

Probablemente estedfesconocido uruguayo hubiese pasado desapercibido y hasta logrado su objetivo de rescatar al Loro si no se hubiera rapado parte de su cabeza. El oficial, ex – seminarista, se dio cuenta que la tonsura usada por el falso clérigo tenía una dimensión que no guardaba relación con el habitual tamaño utilizado por los curas católicos, además que casi ningún sacerdote católico usaba ya, dicha distinción.

Cabe aclarar que la tonsura en el uso católico es un círculo afeitado en la coronilla y que servía para distinguir a los clérigos,de los laicos. La tonsura romana predominaba sobre las dos otras formas (escocesa y griega) y permaneció vigente hasta 1972, fecha en la cual Pablo VI, en su Carta apostólica estableció que “En adelante no se confiere ya la Primera Tonsura“.

El uruguayo, cuyo nombre y apellidos  y filiación subversiva no se encuentran registrados en los archivos militares, fue conminado a confesar sus intenciones y  delatar a sus acompañantes, quienes, al constatar que su compañero ingresó a edificio militar para no salir más, huyeron con rumbo desconocido.

Obtenidas las confesiones de El Loro y el “sacerdote”, ambos fueron maniatados y embarcados en un helicóptero para ser arrojados vivos a la selva.

Sobre este hecho, el 16 de mayo, la Sección I (Personal), del Comando de la 4ta. División elevó su parte el Comando General del Ejército  con el siguiente tenor:

“Ganado fino intentó huir. Dióse fin”.

 Sin embargo, el 27 de mayo, el comando divisionario, para justificar las causas de la desaparición del Loro,  informó a la superioridad con este radiograma:

“Jorge Vázquez Viaña, burlando la vigilancia de la guardia y en cooperación con elementos comunistas logró fugar hacia el Paraguay”.

El año 1997 por segunda vez visité el pueblo de Lagunillas – paso obligado para ingresar a Ñancahuazú.  Allí, alguien me comentó que durante las guerrillas y cerca de esa población, apareció incrustada en las ramas de un árbol, la sotana de un cura. En torno a esta prenda se tejió la leyenda que le perteneció a un sacerdote que durante la época de la guerrilla del Che Guevara fue arrojado vivo desde un helicóptero.  A la postre, comprobé que tal leyenda resultó ser cierta.